
Suspiró y se acordó de su primer día en la Guardia, aquel en que había conocido al viejo sargento Wimbler. ¡Menudo tártaro! ¡Wimbler tenía una lengua que era como un latigazo! Ah, si el abuelo Wimbler hubiera llegado a vivir lo suficiente para ver aquello…
¿Cómo se llamaba? Oh, sí. Procedimiento de incorporación basado en la acción afirmativa, o algo por el estilo. La Liga Anti-Difamación del Silicio no había dejado de darle la lata al patricio, y ahora…
—Inténtelo una vez más, guardia interino Detritus —dijo Colon—. El truco consiste en detener la mano justo encima de su oreja sin que llegue a tocarla. Levántese del suelo e intente saludar una vez más. Bueno, veamos… ¿Guardia interino Cuddy?
—¡Aquí!
—¿Dónde?
—Delante de usted, sargento.
Colon bajó la mirada y dio un paso atrás. La tensa curva de su más que adecuado estómago se hizo a un lado para revelar el rostro del guardia interino Cuddy, con aquella expresión inteligente y siempre dispuesta a ayudar y aquel ojo de cristal.
—Oh. Claro.
—Soy más alto de lo que parezco.
Oh, dioses, pensó el sargento Colon cansadamente. Súmalos y divide por dos y obtienes dos hombres normales, salvo que los hombres normales no ingresan en la Guardia. Un troll y un enano. Y eso no es lo peor de todo…
Vimes tabaleó con los dedos sobre el escritorio.
—No, entonces quedamos en que Colon no —dijo—. Ya no es tan joven como antes. Va siendo hora de que se quede en la Casa de la Guardia, ocupándose del papeleo. Además, ahora tiene muchas cosas en la cabeza.
—Ah, yo diría que el sargento Colon siempre ha tenido muchas cosas en el estómago —murmuró el patricio.
—Me refería a que ahora está muy ocupado con los nuevos reclutas —dijo Vimes, con cierta intención—. ¿Se acuerda, señor?
Esos que me obligó a tener en el Cuerpo, añadió dentro de la intimidad de su cabeza. No iban a ir a la Guardia Diurna, naturalmente. Y los muy bastardos de la Guardia de Palacio tampoco los aceptarían entre ellos, claro. Oh, no. Póngalos en la Guardia Nocturna, porque de todas maneras la cosa no va en serio y de esa manera nadie los verá. Nadie importante, en todo caso.
