Vimes terminó aceptando únicamente porque sabía que aquello no iba a ser problema suyo durante mucho tiempo.

Se dijo que después de todo él no era ningún especiesista. Pero la Guardia era un trabajo para hombres.

—¿Qué me dice del cabo Nobbs? —preguntó el patricio.

—¿Nobby?

Ambos compartieron una imagen mental del cabo Nobbs.

—No.

—No.

—Y luego naturalmente está —el patricio sonrió— el cabo Zanahoria. Un joven magnífico. Que ya se está haciendo todo un nombre, según tengo entendido.

—Eso es… cierto —dijo Vimes.

—¿Una nueva oportunidad de ascender, quizá? Valoraría su consejo, Vimes.

Vimes se formó una imagen mental del cabo Zanahoria…


—Esto —dijo el cabo Zanahoria— es la Puerta del Eje. Para toda la ciudad. Que es lo que protegemos.

—¿De qué? —preguntó la guardia interina Angua, la última incorporación entre los nuevos reclutas.

—Oh, ya sabes. Hordas bárbaras, tribus guerreras, ejércitos de bandidos… ese tipo de cosas.

—¿Qué? ¿Solo nosotros?

—¿Nosotros? ¡Oh, no! —Zanahoria se rió—. Eso sería una tontería, ¿verdad? No, si ves cualquier cosa por el estilo, lo único que has de hacer es tocar la campana todo lo fuerte que puedas.

—¿Y qué ocurre entonces?

—El sargento Colon y Nobby y el resto vendrán corriendo tan pronto como puedan.

La guardia interina Angua escrutó el horizonte velado por la calina.

Luego sonrió.

Zanahoria se sonrojó.

La guardia interina Angua había dominado el saludo al primer intento.



19 из 348