
– ¿De qué conoce a Richard? -preguntó Dora por fin.
– Fuimos al mismo colegio.
Dora no esta segura de lo que había esperado. Si se hubieran conocido a través de la empresa de sistemas de seguridad de su cuñado no le hubiera extrañado. ¿Pero del colegio? Aunque era cierto que tenía acento de colegio privado. Un poco confundida preguntó:
– ¿Pero no es él mayor que usted?
– Ocho años o así. El estaba en los cursos superiores cuando yo era muy pequeño y me sentía muy miserable en mi primer año. Me rescató de un puñado de brutos de segundo que me estaban pegando porque habían descubierto que mi madre no estaba casada. Supongo que eso no ocurrirá mucho ahora. El matrimonio parece una palabra sucia en al actualidad.
– Para mí no -era difícil imaginarse a aquel hombre pequeño y vulnerable-. ¿Y Richard le tomó bajo su protección?
– Es su naturaleza, proteger a la gente vulnerable -se dio la vuelta para mirarla con gesto pensativo-. Richard también es mucho mayor que usted ¿En qué la está ayudando?
– ¿Ayudarme?
– No le imagino tomándose tantas molestias – dijo mirando el caro trabajo de decoración-, sólo para vender la casa. ¿Así que también la ha tomado bajo su amable protección o es sólo su nueva amiguita?
Dora estaba a punto de explicarle con indignación que Richard era ahora el marido de su hermana, siete años mayor que ella, cuando un fuerte golpe en la puerta trasera la interrumpió.
Capítulo 2
Gannon se puso rígido mirando a la puerta trasera antes de dirigirle una mirada furiosa. -Debe ser la policía -murmuró ella con una extraña sensación de malestar por tener que entregarlos a Gannon.
– ¿La policía?
– Ya se lo advertí.
Lo había hecho, pero él no se lo había tomado en serio. Entonces Dora se controló. Había asaltado la casa, por Dios bendito. Se lo merecía.
