
¿De dónde saqué el valor para hacer lo que hice a continuación? Puede que fuera la desesperación y el empeño en no perder a Jonathan por culpa de Tenebraes lo que me impulsó a separarme de mi padre. En cuanto estuve segura de que no había advertido mi ausencia, corrí a través del prado hacia Jonathan, sorteando los grupos de adultos que charlaban. A aquella edad yo era una niña menuda que se ocultaba fácilmente de la vista de mi padre tras las voluminosas faldas de las señoras, hasta que llegué ante Jonathan.
– Jonathan, Jonathan Saint Andrew -dije, pero mi voz salió como un chillido.
Aquellos preciosos ojos oscuros me miraron a mí y solo a mí por primera vez, y mi corazón dio un pequeño brinco.
– ¿Sí? ¿Qué quieres?
¿Qué quería? Ahora que tenía su atención, no sabía qué decir.
– Eres de los McIlvrae, ¿no? -dijo Jonathan con recelo-. Nevin es tu hermano.
Mis mejillas se sonrojaron al acordarme del incidente. ¿Por qué no había pensado en el incidente antes de acercarme? La primavera pasada, Nevin le había tendido una emboscada a Jonathan a la puerta de la tienda de provisiones y le había hecho sangrar por la nariz antes de que los adultos los separaran. Nevin siempre había odiado a Jonathan, por razones desconocidas por todos menos por Nevin. Mi padre pidió disculpas a Charles Saint Andrew por lo que se consideró simplemente como el tipo de peleas en las que los niños se enzarzan de manera rutinaria, sin la menor malicia. Lo que ni mi padre sabía era que Nevin mataría sin dudarlo a Jonathan si alguna vez tuviera la oportunidad.
