
Reid sabía que era verdad, pero no soportaba que dijeran que era un canalla desalmado.
– Luego comenté con Seth lo del equipo de béisbol que fue al campeonato del Estado. Según él, es una confusión de la agencia de viajes. Yo no sabía nada de ese asunto.
Sus hermanos lo miraron con compasión, pero no sirvió de mucho. La compasión no era suficiente cuando lo acusaban de patrocinar a un equipo de béisbol para que fuera al campeonato del Estado y la agencia de viajes se olvidó de darles el billete de vuelta. Los niños y sus familias se quedaron abandonados a cientos de kilómetros de sus casas sin poder volver.
– Yo no hice nada malo -farfulló. En realidad, no había hecho nada en absoluto-. Le dije a Seth que me mandara todo, el correo electrónico del niño admirador y la solicitud de apoyo. Lo leeré yo mismo.
– ¿Y luego? -preguntó Cal.
– ¡Yo qué sé! Haré algo. Una cosa es que esa periodista opine que soy una nulidad en la cama, y otra muy distinta que diga que defraudo a los niños. Nunca haría algo así.
Uno de sus motivos principales para no responder personalmente las cartas que le mandaban era que no quería complicaciones.
– Me fastidia -siguió Reid antes de dar otro sorbo de cerveza-. Mi vida ha vuelto a tocar fondo.
– ¿Es peor que cuando te rompiste el brazo? -preguntó Walker.
– No -contestó Reid-. No tanto.
– Sólo quería que vieras las cosas con perspectiva -Walker se encogió de hombros.
Efectivamente, no era peor que aquello, pensó Reid. Pero se acercaba demasiado.
Esperó hasta casi las diez para volver a su casa flotante. Había tomado prestado el todoterreno de Walker para poder cargar sus cosas y llevarlas a casa de Gloria. Aunque era tarde, había dos periodistas en el embarcadero. Le sacaron unas fotos y oyó que uno de ellos hablaba por el teléfono móvil y decía que lo había encontrado.
Veinte minutos más tarde, había llenado dos maletas y salía de su plaza de aparcamiento. También había alquilado una furgoneta con conductor y la había colocado detrás de los coches de los fotógrafos para que no pudieran seguirlo. La quitarían al cabo de unos minutos.
