– Seguro -él se quedó donde estaba.

– ¿Qué pasa? -preguntó ella-. ¿Esperamos algo?

Él esbozó una sonrisa tan sexy que a ella se le paró el pulso por un instante.

– No lees el periódico, ¿verdad? -preguntó él.

– No. Por la mañana voy a correr y oigo música.

– Perfecto -él sonrió más todavía-. Hasta luego.

– Puedes esperar a que venga la enfermera del turno de tarde. ¿No te parece buena idea?

– Pero entonces no me verías y gruñirme te alegra el día. Adiós, Lori.

Reid desapareció.


– ¿Eres la enfermera que va a ocuparse de Gloria Buchanan en su casa? -preguntó una mujer cuando estaba en la sala de enfermeras-. Cómo te compadezco…

Lori estaba mucho más interesada en que su paciente volviera a su casa que en charlar con el personal de rehabilitación, pero sabía que era importante reunir toda la información posible. Cuanto más supiera, mejor podría planificarlo.

– ¿Está irascible por el dolor? -preguntó Lori-. Es muy normal. Su temperamento irá mejorando a medida que vaya curándose.

– No lo creo. Es más que irascible -replicó Vicki-. Se queja por todo. Detesta su habitación, la comida, el tratamiento, el personal, las sábanas, la temperatura, el tiempo. Todos nos alegramos de que se vaya -Vicki se inclinó hacia ella-. Si te ofrecen algún otro trabajo, acéptalo. Aunque te paguen menos. Créeme, hagas lo que hagas, nunca será suficiente.

Lori estaba acostumbrada a pacientes desesperados por su situación.

– Me apañaré.

– ¿La has conocido?

– No…

Lori tenía la costumbre de visitar a sus pacientes antes de llevarlos a casa. Preparar el camino y establecer una buena relación solía facilitar la transición. Sin embargo, las dos veces que había pasado por el servicio de rehabilitación para conocer a Gloria le habían dicho que la señora Buchanan no quería recibir visitas, ni con cita previa.

– Es tu entierro -Vicki sacudió la cabeza-. No has conocido a nadie como esa mujer. Pero tú sabrás… He hecho copias de su informe médico. El doctor ya ha firmado el alta. Él estaba tan contento de librarse de la señora Buchanan como todos los demás. El abogado de ella lo llamó dos veces y lo amenazó con retirarle el título de médico. Espero que le paguen mucho.



6 из 216