—¡No, señor! —Roic parecía levemente indignado—. Porque es un auténtico veterano.

La ley restringía a veinte el número de hombres que formaban el cuerpo de guardia de un conde de Barrayar. Los Vorkosigan, por tradición, reclutaban a la mayoría de sus hombres de armas entre los veteranos retirados tras veinte años en el Servicio Imperial. Por necesidad política, durante las últimas décadas habían sido principalmente antiguos hombres de SegImp. Formaban un grupo eficaz pero maduro. Roic era una interesante excepción nueva.

—¿Desde cuándo es eso un problema?

Los soldados del padre de Miles trataban a Roic como un novato porque lo era, pero si lo hubiesen tratado como a un ciudadano de segunda…

—Eh… —Roic indicó de manera un tanto inarticulada la nave correo, por lo que Miles dedujo que el problema estribaba en encuentros más recientes.

Miles, a punto de echar a andar por el estrecho pasillo, se apoyó en cambio contra la pared y se cruzó de brazos.

—Mira, Roic…, apenas hay un hombre en el Servicio Imperial de tu edad o más joven que se haya enfrentado a más acción al servicio del Emperador que tú en la Guardia Municipal de Hassadar. No dejes que los malditos uniformes verdes te asusten. Es una lucha inútil. La mitad de ellos se caerían desmayados si se les pidiera que se enfrentaran a alguien como ese lunático asesino que disparaba en la plaza de Hassadar.

—Yo ya había cruzado media plaza, milord. Es como terminar de cruzar a nado la mitad de un río, pensando que no lo conseguirás, o nadar de vuelta hasta la orilla. Era más seguro saltar sobre él que dar media vuelta y correr. Habría tenido el mismo tiempo para apuntarme hiciera lo que hiciese.

—Pero no para abatir a otra docena de peatones. Las agujas automáticas son un arma sucia. —Miles se enfurruñó.

—Es verdad, milord.

A pesar de su estatura, Roic tendía a ser tímido cuando se consideraba en inferioridad social, cosa que desgraciadamente parecía ser la mayor parte del tiempo al servicio de los Vorkosigan. Como la timidez aparecía en su rostro principalmente como una especie de sombría estolidez, tendía a pasar desapercibida.



16 из 332