
DeWar miró a los ojos de lady Perrund y sonrió.
—Perfectamente posible, mi señora.
—Bien —dijo ella al tiempo que cruzaba un brazo sobre el otro y se reclinaba para estudiar de nuevo el tablero—. Eso es lo que escogeré creer yo, pues. Podemos seguir con la partida. Me tocaba mover a mí, creo.
DeWar sonrió al ver que Perrund se llevaba un puño cerrado a la boca. Su mirada, bajo las largas y rubias pestañas, recorrió a saltos el tablero, ora posándose aquí unos segundos, ora emprendiendo el vuelo de nuevo.
Llevaba el largo y sencillo vestido rojo de las señoras más importantes de la corte, una de las pocas modas que el Protector había heredado del reino anterior, que había conquistado junto con sus generales en la guerra de sucesión. En la corte era un hecho aceptado el que la posición elevada de Perrund se debía, más que a su edad biológica, a la intensidad de sus anteriores servicios al protector UrLeyn, una reputación —la de la concubina preferida de un hombre que aún no ha tomado esposa— de la que ella se sentía ferozmente orgullosa.
Había otra razón para su promoción a tan elevada posición, cuya marca era el segundo de sus distintivos, el cabestrillo —también rojo— que sujetaba su marchito brazo izquierdo.
Perrund, como cualquiera en la corte podría atestiguar, había dado más al servicio de su amado general que ninguna otra de sus mujeres, al sacrificar el uso de un miembro para protegerlo de la hoja de un asesino y casi perder la vida en el acto, porque el mismo golpe había rebanado los músculos y los tendones, había roto el hueso y había abierto una arteria, por la que ella había estado a punto de desangrarse mientras los guardias se llevaban a toda prisa a UrLeyn y el asesino era reducido y desarmado.
El brazo inútil, aunque terrible, era su único defecto. Por lo demás era una mujer tan alta y tan rubia como cualquier princesa de cuento de hadas, y las mujeres de menor edad del harén, que la veían desnuda cuando tomaba un baño, inspeccionaban en vano su piel dorada en busca de signos más palpables de su envejecimiento.
