– Salgamos. Tiene que haber algún lugar abierto en la ciudad a esta hora. Daremos una vuelta hasta encontrar un bar. Tomaremos cinco tazas de café y veremos el amanecer. ¿Está bien?

Asiento. No me atrevo a hablar.

– ¿'Te duchas tú primero? -dice-. ¿O tiramos la moneda?

– Ve tú.

Me besa en la mejilla al pasar. Espero hasta escuchar la ducha y entonces voy a la cocina

A veces me da tanta hambre.

HUMANA

Me quedé parada frente a la puerta antes de llamar. Era el Día de la Madre y yo estaba parada frente a una puerta con un rega1o, lo que habría sido bastante normal si se tratara de un regalo para mi madre. Pero mi madre había muerto hacía mucho tiempo y yo no tenía relación con ninguna de mis madres adoptivas ni, mucho menos, les llevaba regalos. El regalo era para la madre de Philip. Esto también sería normal si Philip estuviera allí conmigo. Pero no. Llamó desde la oficina hace una hora para decir que aún no podía salir y si quería ir sola o prefería esperarlo. Decidí ir sola y ahora estaba parada allí preguntándome si había sido la decisión correcta. ¿Iba una mujer a visitar a la madre de su novio el Día de la Madre sin el antedicho novio? Quizá me esforzaba demasiado. No sería la primera vez.

Las reglas humanas me confunden. No es que me criara en una cueva. Antes de volverme licántropo, ya había aprendido las cosas básicas: cómo llamar a un taxi, manejar un ascensor; pedir una cuenta bancaria, todas las minucias de la vida humana. El problema era la interacción con humanos. Mi niñez había sido bastante jodida. Entonces, cuando estaba al borde de convertirme en adulta, me mordieron y pasé los siguientes nueve años de mi vida con otros licántropos. En esos años tampoco había estado separada del mundo humano. Había vuelto a la universidad, viajado con los demás, incluso tuve varios empleos.



13 из 386