– Tiene que haber algo mejor -dije--. ¿No has buscado en tiendas que no sean para casamiento?

– Es lo que voy a hacer. En realidad pensaba Pedirte que me acompañaras. La mayoría de mis amigas piensan que las bolsas con agujeros están bien. Camuflaje para gente madura. Y mis hijas no quieren nada que no les permita exhibir el aro en el ombligo.

¿'Te molestaría? 'Te invito a almorzar. Con tres martinis incluidos.

Reí.

– Con tres martines, cualquier vestido se verá bien. Diane sonrió.

– Es mi plan. ¿Sí?

– Seguro.

– Qué bien. Te llamo, y hacemos una cita.

Condujo hasta la rotonda delante de mi departamento. Abrí la puerta y entonces recordé que debía ser amable.

– ¿Quieres subir a tomar un café?

Estaba segura de que me daría alguna excusa, pero en vez de eso dijo:

– Seguro Una hora más de paz antes de volver a la trinchera. Además de que tendré la oportunidad de reñir a mi hermanito por dejarte hoy en medio de los tiburones.

Me reí y le indiqué dónde podía estacionar.

LLAMADO

Tal vezhe dado la impresión equivocada haciendo tanta bambolla acerca de mi deseo de vivir en el mundo humano, como si todos los licántropos se separaran de la vida humana. No lo hacen. En realidad y por necesidad, la mayoría de los licántropos viven en el mundo humano. Si no desean crear una comuna en Nuevo México, no tienen alternativa. El mundo humano los provee de alimento, techo, sexo y otras necesidades. Sin embargo, aunque vivan en el mundo, no se consideran parte de él. Ven la interacción con humanos como un mal necesario, con actitudes que van del desprecio a la risa apenas disimulada. Son actores que hacen su papel, a veces disfrutan de su momento en la escena pero por lo general se sienten aliviados de dejarla. Yo no quería ser así. Quería vivir en el mundo humano y, en la medida de lo posible, ser auténtica al hacerlo. No elegí esta vida y no me iba a entregar a ella, renunciando ¿a todos los



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