
Pero son pocas las personas que sobreviven a la mordida del licántropo. Los licántropos no son ni estúpidos ni altruistas. Si muerden, buscan matar. Si muerden y no logran matar, acechan a su víctima hasta terminar el trabajo. Es una simple cuestión de Supervivencia. Si una es una mujer loba o un licántropo que ha logrado asimilarse cómodamente en un pueblo o ciudad, lo último que quiere es un nuevo licántropo, medio enloquecido suelto en su territorio, matando gente y llamando
la atención. Aunque alguien logre escapar luego de ser mordido, son mínimas las posibilidades de sobrevivir. Las primeras veces el Cambio es un infierno para el cuerpo y la mente. Los licántropos
hereditarios crecen sabiendo lo que les toca y tienen a
sus padres para guiarlos. Los licántropos mordidos se las tienen
que arreglar solos. Si no mueren por la tensión física, la tensión mental los lleva a suicidarse o a hacer suficiente alboroto como para que los encuentre otro licántropo y acabe con su sufrimiento antes de que puedan causar problemas. Por eso no hay muchos licántropos por ahí. Según el último censo, había treinta y cinco licántropos en el mundo. Un total de tres no hereditarios, incluyéndome a mí.
Yo. La única mujer loba existente. El gen del licántropo se transmite a través del linaje masculino, de padre a hijo, de modo que una mujer sólo puede convertirse en licántropo si es mordida y logra sobrevivir, lo cual, tal como dije, es muy raro. Y en consecuencia no sorprendente que yo sea la única mujer loba. Mordida a propósito, convertida a propósito en mujer loba. Increíble en realidad que haya sobrevivido. Al fin de cuentas, cuando hay una especie con tres docenas de machos y una hembra, la hembra se vuelve un premio a disputar. Y los licántropos no solucionan sus disputas jugando al ajedrez. Tampoco tienen tradición de respetar a las mujeres. Las mujeres cumplen dos funciones en el mundo del licántropo: sexo y comida o, si se sienten cansados, sexo seguido de comida. Si bien dudo de que algún licántropo vaya a tener ganas de comerme a mi, soy un objeto irresistible para satisfacer la otra urgencia primaria. Me fui por decisión propia, me hubieran violado hasta matarme en el primer año. Por suerte no me dejaron sola.