
Esa noche, cuando Philip se fue, encendí la televisión. No es algo que me interesara mucho, pero cuando miraba, me hundía en lo peor de la programación, haciendo zapping con los programas educativos y las películas de alto nivel, para ir a los de chismes y conversaciones triviales. ¿Por qué? Porque me tranquilizaba al ver que había gente en el mundo en peor situación que yo. Sin importar lo que saliera mal durante el día, podía encender la TV, y ver a algún idiota decirle a su esposa y al resto del mundo que se acuesta con la hija de ella y decirme: "Bueno, yo estoy mejor que ella». Lo peor de la televisión como terapia de reafirmación. Es una maravilla-
Hoy Inside Scoop, Informe Secreto, continuaba informando de un psicótico que había escapado de una cárcel de Carolina del Norte hada unos meses. Puro sensacionalismo. El tipo se había metido en el departamento de un extraño, ató al hombre y lo mató porque "quería saber qué se siente». Los guionistas habían salpimentado la historia con palabras tales como «salvaje», «loco» y animal». Qué estupidez. Quiero ver un animal que mate a alguien por el placer de verlo morir. ¿Por qué persiste el estereotipo del «animal asesino»? Porque a los humanos les gusta. Les explica las cosas con simpleza, lleva a los humanos civilizados a la cima de la escala evolucionista y pone a los asesinos junto a los monstruos mitológicos, los hombres-bestia, como los licántropos.
La verdad es que si un licántropo se comportara como ese psicópata no se debería a su parte animal, sino a que aún sigue siendo demasiado humano. Sólo los humanos matan por deporte.
El programa casi había terminado cuando Philip volvió.
– ¿Estuvo bien el ejercicio? -pregunté.
– Bien no está nunca -dijo, haciendo una mueca-. Sigo esperando el día en que inventen una píldora para reemplazar el ejercicio físico. ¿Qué miras? -Se inclinó encima de mi cabeza. -¿Alguna pelea interesante? Ése es Jerry Springen No puedo verlo. Lo intenté una vez. Aguanté diez minutos, tratando de entender qué había detrás del lenguaje vulgar. Finalmente llegué a la conclusión de que todo lo que había era el lenguaje vulgar; un descanso entre programas de catch.
