Ni un solo rostro asomó por ninguna de las cuatro escotillas, ni una sola voz respondió a mis gritos desaforados. Al examinar con curiosidad el cruzanieves-gemelo, quedé petrificado: su vidrio frontal estaba aplastado y abollado hacia adentro. Nuestro cruzanieves tenía un rasgo característico que lo distinguía de los otros: la costura de su oruga izquierda había sido soldada de nuevo. Ahora, al observar la oruga izquierda del cruzanieves-gemelo, veía la misma soldadura. Ante mí se encontraban, no dos máquinas afines producidas en serie en una misma fábrica, sino dos máquinas-dobles, que se identificaban hasta lo absoluto. Al abrir la puerta de la "Jarkovchanka" doble, un temor de algo terrible hizo estremecerse todo mi ser, presintiendo algo funesto.

Mis presentimientos se cumplieron. El cancel estaba vacío. No encontré en éste ni los esquíes, ni el trineo, hallé sólo mi cazadora de cuero forrada de piel colgando solitariamente en la percha. Justamente "mi cazadora": la misma manga rota y cosida, la misma piel en la bocamanga y las dos mismas manchas de grasa en el pecho, que alguna vez hice al tomarla con las manos sucias de aceite. Entré rápido en la cabina y… tuve que apoyarme en la pared para no caer de la sorpresa… creía que mi corazón se había detenido: en el suelo, junto a la mesa, con el mismo suéter marrón y pantalón de guata… yacía "yo". "Su" cara se apoyaba contra la pata de la mesa tal como se apoyó la mía; en "su" frente se coagulaba también la sangre y "su" mano agarraba, tal como lo hice yo, la cámara de filmar. "Mi" cámara de filmar.

¿Era esto un sueño del cual no había despertado y que me obligaba a verme en el suelo como en una segunda visión? Me pellizqué la piel de la mano para comprobar si dormía: sentí dolor; por consiguiente, ya estaba despierto y no dormía, lo que significaba que me había vuelto loco. Pero es que los libros me han enseñado que los locos nunca se dan cuenta de sus anomalías. Entonces, ¿qué es esto? ¿una alucinación? ¿un espejismo? Toqué la pared para verificarlo, pero ella no era una ilusión. Siendo así, mi cuerpo que descansaba sin conocimiento en el suelo no era un fantasma. ¡Absurdo! Recordé mis propias palabras sobre el enigma de la Reina de las Nieves. ¿Será posible que ella exista, así como los milagros y los fantasmas-dobles, y la ciencia sea solamente un absurdo y un autoconsuelo?



11 из 248