– ¿Por qué dos? -inquirió de sopetón.

Me sonreí con aire de triunfo. Mi primacía estaba confirmada.

– Por la simple razón de que hay otra junto a ésta. La verdadera. Puedes admirarla.

Se pegó a la escotilla lateral, luego me miró confuso, se puso en silencio la copia de mi cazadora y salió al hielo. La soldadura idéntica en la oruga y el abollado similar en el vidrio de la escotilla le hicieron fruncir el entrecejo. Echó con cuidado una mirada al cancel, cruzó hacia el puesto de mando, regresó a la mesita donde estaba mi cámara de filmar y colocó su mano sobre ella:

– Hermana querida -dijo sombrío.

– Como puedes ver, ella y yo nacimos antes.

– Tú solamente despertaste antes -afirmó ceñudo- pero ignoramos aún quién es el verdadero. Yo, a decir verdad, lo sé muy bien.

– ¿Y si él tiene razón? -me interrogué a mí mismo-. ¿Y si el doble-fantasma no es él, sino yo? ¿Y quién puede determinarlo ¡demonios!, si hasta nuestras uñas tienen idénticas rajaduras y los amigos escolares son los mismos? Coincidían hasta nuestras ideas y sentimientos cuando eran análogos los estímulos exteriores.

Nos mirábamos mutuamente, uno frente a otro, como ante un espejo. ¡Quién se hubiera podido imaginar una cosa como ésta!

– ¿Sabes en lo que pienso? -me preguntó de repente.

– Lo sé -respondí-. Vamos.

Yo conocía su pensamiento, porque éste era el mío: si hay dos "Jarkovchankas" en el hielo y se desconoce cuál de ellas cayó a la grieta, entonces, ¿por qué ambas tienen la escotilla rota? Y si ambas cayeron a la grieta, ¿cómo lograron salir?

Sin mediar palabras corrimos hacia el agujero abierto en la capa de nieve. Nos tendimos boca abajo, avanzamos hacia el borde de la grieta y, en el acto, comprendimos todo. Sólo se había desplomado una "Jarkovchanka", porque había una sola huella de la caída. Durante la caída, la "Jarkovchanka" se había atascado a tres metros del borde de la grieta, entre las paredes que se estrechaban hacia la profundidad. Vimos también peldaños en el hielo, hechos a lo mejor por Vanó o Zernov: por el primero que logró subir. En resumidas cuentas, la segunda "Jarkovchanka" apareció después de la caída de la primera. Pero, ¿quién sacó a la primera, si ella no podía salir sola?



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