– Aún antes del accidente, llamé su atención sobre el perfil impecable de la pared de hielo que no se sabe de dónde surge ni hasta dónde se extiende. Me pareció que era un corte artificial. Y debajo de nuestras plantas el corte era también artificial. Noté a la sazón la insignificante densidad y grosor de su capa de nieve. Yo no puedo apartar de mi cabeza el pensamiento de que a unos kilómetros de aquí pueda encontrarse una pared similar y paralela a la nuestra. Esto es sólo una conjetura, por supuesto. Pero si esto es cierto, ¿qué clase de fuerza pudo haber extraído y transportado esta mole de hielo? ¿Una nube? Tal vez. Después de todo, desconocemos sus capacidades. ¿Pero de origen americano o europeo? -se encogió de hombros-. Entonces, dígame, Anojin, ¿para qué extrajeron esos millones de toneladas de hielo y dónde las transportaron?

– Pero, ¿hubo excavación, Boris Arkádievich? Según usted opina, hay dos bordes en la capa extraída.

– ¿Por qué? -inquirí yo-. ¿Dónde están los cortes transversales? Además es más natural hacer la excavación en forma de cráter.

– Así es, si no se tiene en cuenta el tránsito a través del continente. Aparentemente ellos no quisieron obstaculizar este tránsito. ¿Por qué? Aún es prematuro hacer conclusiones, pero yo pienso que ellos no nos son hostiles; por el contrario, tratan de ser amigos. Además, ¿para quién es más natural excavar el hielo precisamente de esta forma y no de otra? ¿Para nosotros? Nosotros hubiéramos colocado barreras protectoras alrededor del sitio, indicadores de dirección e instrucciones, y se lo habríamos comunicado a todos por la radio. Pero suponga usted que ellos no pudieron ni quisieron hacerlo.

– ¿Quiénes son "ellos"?

– Yo no estoy formulando hipótesis -repuso fríamente Zernov.

Capítulo 5 – Letargo sin sueños

En el pequeño recorrido hasta la tienda de campaña tomé conmigo la cámara de filmar, pero la "nube" no apareció.



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