
Al entrar en el cruzanieves, tomé asiento junto a la mesita de trabajo de Anatoli.
– Es una pared extraña y un corte bastante singular -le dije a Anatoli- ¿cómo lograron cortarla? ¿Con un serrucho? Pero, ¿qué relación tiene todo esto con las nubes?
– ¿Por qué lo relacionas? -interrogó Anatoli asombrado.
– No soy yo quien relaciona, es Zernov. ¿Por qué él recordó las nubes mientras pensaba sobre el glaciar?
– Tú estás complicando la situación. El glaciar es, realmente, bastante insólito; pero las nubes no tienen ninguna conexión con él, porque no es éste el que las forma.
– ¿Y si por casualidad?
– Por casualidad saltan sólo los sapos. Mejor sería que me ayudaras a preparar el desayuno. ¿Qué consideras mejor, tortilla de huevos en polvo o conservas?
Antes de que hubiera podido contestar, algo nos estremeció y lanzó sobre el piso. "¿Será posible que estemos cayendo? ¿A un precipicio o a una grieta?" cruzó fugaz por mi mente. En ese momento un golpe terrible de frente lanzó al cruzanieves hacia atrás. Yo fui arrojado contra la pared opuesta y algo frío y pesado cayó sobre mi cabeza, haciéndome perder el conocimiento.
Capítulo 2 – Dobles
Volví en sí y no volví en sí, porque yacía privado de movimiento, sin fuerzas ni siquiera para abrir los ojos. Despertó sólo mi conciencia o, quizás, mi subconsciente: sensaciones difusas e imprecisas surgieron en mí, y un pensamiento vago e incomprensible pugnaba por dilucidarlas. Me parecía haber perdido el peso y nadar o estar suspendido no en el aire ni en la nada, sino en un coloide tibio, incoloro, espeso e intangible, que al mismo tiempo me llenaba todo. Penetró por los poros, por los ojos, por la boca, llenó mi estómago y mis pulmones, lavó mi sangre y cambió, tal vez, su circulación. Tenía la impresión extraña y persistente de que alguien no visible me examinaba atentamente, atravesándome todo el cuerpo, tocaba con su mirada escrutadora cada nervio y cada arteria y observaba cada célula de mi cerebro. Y no experimentaba ningún terror o dolor, dormía y no dormía, veía un sueño deforme e inconexo y, al mismo tiempo, tenía la seguridad de que no era un sueño.
