Bella se mordió el labio inferior. No era asunto suyo Y no debería importarle en absoluto, pero… Volvió a mirar a las guapas y delgadas modelos que llevaban bañadores corrientes y no pudo soportarlo.

– Si se ha tomado tantas molestias en hacer una campaña publicitaria tan ambiciosa, por qué no le preocupa que las modelos salgan maravillosas en las fotos?

– Están maravillosas.

– ¿Por qué me molesto? -musitó ella sacudiendo la cabeza-. Mire la rubia que está en la parte trasera.

Jesse la miró y sonrió. Bella no le hizo ningún caso.

– El traje de baño no le sienta bien. Le está demasiado ceñido en las caderas y demasiado amplio en el busto.

– Pues a mí me parece que está bien -declaró él.

Bella se apartó un mechón de cabello del rostro y señaló a una morena que estaba hablando con uno de los modelos.

– ¿Y qué me dice de ella? Ese biquini está mal cortado y la tela es demasiado brillante- ¿Qué ha hecho? ¿Ir a unos grandes almacenes y comprar trajes de baño de saldo?

Jesse frunció el ceño.

– A mí me parece que están bien. Además, esta sesión de fotos no es para las mujeres. Se trata de King Beachwear. Vendemos trajes de baño para hombres. Las chicas son sólo el fondo.

– ¿Y tienen que ser un fondo mal vestido?

– Tenemos un contrato. Estamos dando a unos grandes almacenes…

– ¡Ah! -exclamó ella. Estaba encantada de no haberse equivocado cuando dijo dónde creía que Jesse había comprado los trajes de baño.

– Esos grandes almacenes salen en los agradecimientos de la fotografía -afirmó él.

– Bien. Utilice uno o dos, pero si quiere que este anuncio sea atractivo, todos los modelos que aparecen en la foto deberían resultar llamativos.

– ¿Y eso significa…?

Bella se dijo que no se debería haber implicado. Después de todo, ¿qué le importaba si el anuncio no estaba tan bien como debería. Sin embargo…



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