Era comprensible en el caso de los peores psicópatas, asesinos en serie que respetan tan poco la vida humana que matarían a alguien antes de hablar con él, pero que, en un careo, mantendrían ese halo si no se les convence de que más les vale confesar. Era como si la palabra tuviera un significado diferente para ellos, como si de la lista de horrores que habían provocado hicieran borrón y cuenta nueva.

La idea le hizo recordar los ojos de un muchacho. Los ojos habían sido parte importante en muchas de sus pesadillas.

Se había hecho tarde, y en Miami la noche daba lentamente paso a una sofocante madrugada de verano, cuando había recibido aquella llamada que lo hizo ir a una casa a sólo diez o doce manzanas de la suya. El redactor jefe, ronco por la hora intempestiva y harto del trabajo, lo enviaba a presenciar un espectáculo aterrador.

Aquello sucedió cuando todavía trabajaba en la sección local como periodista de sucesos, lo cual implicaba cubrir sobre todo noticias de asesinatos. Había llegado al lugar de los hechos y se había pasado una hora merodeando fuera del cordón policial, esperando a que algo ocurriera, escrutando en la oscuridad un cuidado chalet de una sola planta con el césped bien cortado y un BMW nuevo aparcado a la entrada del garaje. Era una casa de clase media, propiedad de un joven ejecutivo y su esposa. Veía a la policía científica, a varios detectives y personal médico forense dentro de la casa, pero no lograba dilucidar qué había ocurrido. Toda la zona estaba iluminada por las luces de la policía, que disparaban haces de rojo y azul en todas direcciones y parecían hacerse más densas con la humedad. Los pocos vecinos que habían salido de sus casas coincidían al describir a la pareja que vivía en la casa: amables y simpáticos, pero reservados. Se trataba de una letanía con la que todos los periodistas estaban familiarizados; de las víctimas de asesinato siempre se decía que eran personas reservadas, lo fueran o no. Era como si los vecinos necesitaran desvincularse rápidamente de cualquier horror caído del cielo.



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