
Charlotte parpadeó varias veces.
– No entiendo.
El dio otro paso adelante.
– Ni siquiera me atrevo a tocarte aquí fuera, y no digamos besarte y abrazarte, pero lo que te estoy preguntando es si te gustaría volver a hacer el amor conmigo.
– ¿Y terminar la película?
– ¿Y qué tiene que ver eso?
– Bueno, yo estoy aquí por el rodaje, y acabo de destruir tu jardín.
Alec miró por encima del hombro de ella.
– La verdad es que han armado un buen lío.
– ¿Nos vas a echar?
– No.
– ¿Por qué?
El suspiró.
– ¿Tienes idea de lo difícil que es para mí estar aquí parado sin besarte y tocarte?
Charlotte, que sí lo sabía muy bien porque estaba librando la misma batalla, sonrió.
– Contesta a mi pregunta, por favor -dijo él, frunciendo el ceño.
– Sí.
– Bien.
– Raine nos está mirando.
– Deja que yo me ocupe de Raine -dijo Alec.
Capítulo 6
Charlotte se quitó el vestido y se dio una buena ducha. Ya era más de medianoche, pero la gente seguía trabajando en el jardín y resultaba imposible dormir. Los ruidos se sucedían y aún había unos cuantos bomberos junto a los rescoldos humeantes.
Se puso unos vaqueros y una camiseta y se dirigió a la cocina. Una copita de brandy quizá la ayudara a cerrar los ojos.
Al pasar por delante de la biblioteca, oyó voces tras la puerta entreabierta.
Alec, Kiefer, Jack y Lars, junto con otros tres miembros del equipo, estaban sentados alrededor de una enorme mesa.
– David estará aquí mañana por la mañana para evaluar la situación -dijo Jack, guardándose el móvil.
– Por lo menos perderemos dos días de rodaje -comentó Lars, frunciendo el ceño-. Me parece que a alguno se le va a caer el pelo…
– Yo puedo traer a un equipo de construcción del proyecto de Toulouse -le dijo Kiefer a Alec.
