La conferencia de prensa se celebró en la primera planta de los juzgados. En dos grupos pequeños, Wes y Mary Grace hablaron pacientemente con los periodistas. Ambos ofrecieron las mismas respuestas a las mismas preguntas. No, el veredicto no era un récord en el estado de Mississippi. Sí, creían que estaba justificado. No, no lo esperaban, al menos no una cantidad tan alta. Era evidente que apelarían. Wes sentía un gran respeto por Jared Kurtin, pero no por su cliente. Su bufete representaba en esos momentos a treinta querellantes más que habían interpuesto una demanda a Krane Chemical. No, no esperaban llegar a un acuerdo en esos casos.

Sí, estaban exhaustos.

Al cabo de media hora se disculparon y salieron de los juzgados de distrito del condado de Forrest de la mano, llevando un pesado maletín en la otra. Los fotografiaron cuando entraron en el coche y cuando enfilaron la calle.

Por fin a solas, permanecieron callados. Cuatro manzanas, cinco, seis. Pasaron diez minutos sin intercambiar ni una sola palabra. El coche, un Ford Taurus destartalado, con millón y medio de kilómetros, al menos una de las ruedas medio deshinchadas y el ruidito constante de una válvula obstruida, avanzaba sin rumbo por las calles que rodeaban la universidad.

Wes fue el primero en hablar.

– ¿Cuánto es una tercera parte de cuarenta y un millones?

– Ni lo pienses.

– No lo pienso, solo bromeaba.

– Limítate a conducir.

– ¿ A algún sitio en concreto?

– No.

El Taurus se adentró en las urbanizaciones de las afueras, sin rumbo aparente, aunque decididamente no hacia el bufete. Se mantuvieron lejos del barrio donde seguía la bonita casa que una vez habían compartido.

La realidad se asentó lentamente a medida que los abandonaba el aturdimiento. Un pleito que habían iniciado a regañadientes hacía cuatro años acababa de decidirse de la manera más espectacular posible. La agotadora maratón había llegado a su fin y aunque habían logrado una victoria provisional, lo habían pagado caro. Las heridas seguían abiertas y las cicatrices de la batalla no se habían cerrado.



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