
– Aymará, señora -protestó la muchacha.
– Da lo mismo. Contraída, como corresponde, a su obligación: limpiar, barrer. En mi casa todo brilla. Como en los grandes hoteles internacionales, no bien el pensionista sale, la mataca entra, para limpiar y poner orden.
– Ya terminé, señora -dijo la muchacha.
Ágilmente recogió el balde y demás menesteres de trabajo, mostró una amplia sonrisa que no alegraba sus ojos, saludó y se metió en otra habitación.
– La tengo en la mira -explicó Mascardi, en un susurro.
La patrona reclamó la atención de Almanza:
– En materia de electricidad, no me cambia una bombita por otra de más fuerza, ni me enchufa nada. ¿Se molesta al baño conmigo?
– Como ordene, señora.
– Entre y mire con sus propios ojos. ¿Toma debida nota de la limpieza? Quiero que los pensionistas me la cuiden. Así que nada de ensuciar afuera. ¿Entendido?
– Entendido.
– Le voy a encargar al cerrajero su llave de la puerta de calle. Óigame bien: el pensionista que vuelve después de las once de la noche me cierra la puerta con llave.
– Pierda cuidado, señora.
Doña Carmen respondió:
– Una patrona nunca pierde cuidado.
V
Ya en el cuarto, arrimó los bultos a su cama y se dejó caer. Mascardi, sentado en la otra cama, dijo:
– Si yo fuera vos, ordenaría ahora mismo las cosas y pondría tus valijas con las mías, detrás del biombo.
El biombo, que parecía de papel, era blancuzco o grisáceo, con pescadores en botes, en un lago, rodeado de serranías, por las que volaban cigüeñas.
– Brava, la señora.
Mascardi contestó:
– Conmigo, mansita, mansita. Claro que soy de la policía y quién te dice que la vieja no me tenga su respeto. No te preocupes: a vos también te va a respetar.
– Creí que estudiabas para abogado.
– Me cansé. Quién te dice que un día no me anote de nuevo. Hoy por hoy revisto en el cuerpo de custodias. Un trabajo que no es para mí, pero le encontré la vuelta. No me paso las guardias durmiendo, ni pegado a la radio, como los compañeros. Yo estudio, oíme bien, yo estudio para pesquisa, tira o detective, como más rabia te dé. A lo mejor abrigo el sueño de ser un personaje
