– ¿Cómo es eso?

– Le ofrecieron un trato por su testimonio contra Keenan. Hasta ahora, se ha negado a hablar, pero, a medida que se acerca el juicio, podría cambiar de opinión. Si Ford habla, tu testimonio no será tan importante y Keenan no tendrá que arriesgarse con otro asesinato.

– Eso me hace sentirme mejor -murmuró ella, más tranquila-. Gracias.

Cerró los ojos y se acurrucó bajo la manta. Durante un momento, Conor pensó que se había vuelto a dormir. Entonces, su voz volvió a quebrar el silencio.

– Pero me alegro de que estés aquí. Conor sonrió. Resultaba extraño, pero, en aquellos momentos, no había otro lugar del mundo en el que él prefiriera estar.

Capítulo 3

Olivia se despertó sobresaltada. De repente, no podía respirar. Lentamente, comprendió que Conor estaba tumbado encima de ella, tapándole la boca con la mano. Ella se rebulló bajo su peso, pero él se negó a levantarse.

– No hagas ruido -le advirtió él con un hilo de voz-. Hay alguien ahí fuera.

– ¿Qué vamos a hacer? -susurró ella, sintiendo que el miedo se apoderaba de ella.

– Ponte esto rápidamente -respondió Conor, dándole sus zapatos y su chaqueta-. Quiero que vayas al dormitorio, que abras la ventana y esperes. Yo me ocuparé de quien esté allí fuera y luego me reuniré contigo.

– ¿No deberíamos pedir ayuda?

– Intenté despertar al oficial de ahí fuera con mi radio, pero no contestó. Si Keenan te ha encontrado aquí, tenemos un soplón en el departamento y tenemos que marcharnos de aquí tan rápidamente como podamos. Ahora, vete al dormitorio y espera bajo la ventana. Si oyes disparos, quiero que salgas tan rápidamente como puedas y que no dejes de correr hasta que estés segura, ¿me comprendes?

Olivia asintió y él sonrió. Entonces, le dio un tierno beso en los labios. Aquella osadía no la sorprendió, sino que le dio más seguridad en sí misma y encendió una cálida llama en su interior.



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