Volvió la cabeza para observar el yate, un poco más grande que el suyo, que cortaba las olas despacio. Esa era la única forma para moverse por allí: despacio. Mientras más caluroso era el clima, más lento el tiempo. Sabin mantuvo su mirada fija en el barco, admirando las líneas gráciles y el sonido suave, poderoso del motor. A él le gustaban los barcos, y le gustaba el mar. Su barco era una posesión apreciada, y un secreto estrechamente guardado. Nadie sabía que lo tenía; estaba registrado a nombre de un vendedor de seguros de Nueva Orleans que no sabía nada de Kell Sabin. Ni siquiera el nombre del barco, Wanda, significaba algo. Sabin no había conocido a nadie llamado Wanda; era simplemente el nombre que había escogido. Pero Wanda era completamente suya, con sus secretos y sorpresas. Alguien que realmente le conociera no habría esperado nada distinto, pero el único hombre que realmente conocía al hombre que se escondía tras la mascara era Grant Sullivan, y él no reveló ninguno de sus secretos.

A medida que el otro barco reducía y viraba en su dirección, el sonido del motor cambio. Sabin maldijo irritado, mirando alrededor en busca de los pantalones vaqueros desteñidos que solía tener en la cubierta para esas situaciones. Una voz flotó suavemente hasta él sobre el agua, y miró al otro barco nuevamente. Una mujer estaba de pie contra la barandilla, ondeando su brazo de acá para allá sobre su cabeza de manera que demostraba que no se trataba de una emergencia, de modo que él imagino que lo que buscaba era una conversación y que no tenía ningún problema. La luz del sol del atardecer arranco destellos a su cabello rojo, y por un momento Sabin clavó los ojos en ella, su atención atrapada por esa sombra inusual, encendida de rojo.

Frunció el ceño mientras se ponía los pantalones y cerraba la cremallera. El barco estaba todavía demasiado lejos para que él pudiera verla bien, pero ese pelo rojo que ella tenía exasperó alguna parte de su memoria, que trataba ahora de salir a la luz. Clavó los ojos en ella a medida que el otro barco se dirigía hacia él, sus ojos negros brillando intensamente. Había algo en ese cabello…



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