
"Y ¿por qué se fue?" "El médico es el que se fue, a Madrid. ¡Oh, si supiera la cantidad de veces que me ha llamado para rogarme que me fuera con él! Pero no puedo, compréndalo. Tengo una familia. ¡Ah!", añadía para sí, "si yo no tuviera familia, qué carrera profesional habría podido seguir, pero me casé tan joven que apenas he tenido tiempo de nada." "Y ¿el aparato?", insistí yo.
"Lo vi en un catálogo para médicos, y lo compré." "Pero usted es imparable, Adelita. Lo compra todo." Adelita sonrió: "Me gusta tener cosas que me ayudan a ser mejor. A pesar de mis limitaciones procuro prosperar, ir hacia adelante." Desde que estaba en la casa había comprado por catálogo una máquina de coser…
"No, la máquina de coser aún la estoy pagando, la compré a plazos a unos amigos que son vendedores de una empresa muy buena. Es una empresa que tiene muchos años de experiencia porque fue fundada en 1230." "¿Cómo dice?" "Digo que es una marca muy antigua, es una de las primeras que se conocen, de hace muchos años." "Será de 1930." "Eso, de 1930, eso es. Se llama Máquinas de Coser La Puntual, y la máquina la he comprado en muy buenas condiciones, me han hecho muchos plazos. Claro que he tenido que firmar unas letras pero pago tan poco dinero cada mes que apenas me entero. Yo soy muy buena con la máquina, me encantan todas estas cosas." Y bajó entonces de nuevo los ojos para acabar de enrollar el fonendoscopio.
