
– ¿Quién era el padre?
– No lo anotó en el certificado de nacimiento. Es evidente que él no quiso reconocer a la niña. -Oprimió el botón para volver a poner en movimiento la cinta. -Ahora viene una imagen de la niña. La CNN hizo mucha alharaca con la historia.
Bonnie Duncan. La chiquilla tenía puesta una remera de Bugs Bunny, jeans y zapatillas de tenis. Su pelo rojizo era una mata de rizos y tenía pecas en la nariz. Sonreía a la cámara y su rostro estaba iluminado de alegría y picardía.
Logan se sintió asqueado. ¿Qué clase de mundo era éste en el que un monstruo podía matar a una criatura como ésa?
– Adelanta la cinta.
Novak oprimió el botón y la escena volvió a la prisión.
– ¿Qué edad tenía Eve Duncan cuando asesinaron a la pequeña?
– Veintitrés. Y su hijita, siete. A Fraser lo ejecutaron dos años más tarde.
– ¿Y la mujer se volvió loca y se obsesionó con los esqueletos?
– ¡Caray, no! -exclamó Novak con aspereza-. ¿Por qué eres tan duro con ella?
Logan se volvió a mirarlo.
– ¿Y tú por qué la defiendes tanto?
– Porque no es… Porque tiene agallas, carajo.
– ¿La admiras?
– De la cabeza a los pies -admitió Novak-. Podría haber entregado la criatura en adopción o haberse hecho un aborto. Pero no, tuvo a su hija. Podría haber vivido de la asistencia social, igual que su madre y repetido la historia. Pero no, puso a la niña en una guardería de beneficencia mientras trabajaba y tomaba cursos por correspondencia durante la noche. Casi había terminado su educación superior cuando Bonnie desapareció. -Miró a Eve Duncan en la pantalla.
