
– Estás trabajando demasiado. Tienes la agenda completa hasta dentro de varios meses.
– No es culpa mía -replicó ella e hizo una mueca-. Fue porque tu comisionado me nombró en 60 minutos. ¿Quién le mandó abrir la boca? Ya tenía bastante trabajo sin que me cayeran todas estas cosas de otras partes del país.
– Bueno, pero recuerda quiénes son tus amigos. -Joe se dirigió a la puerta. -No vayas a mudarte a alguna prestigiosa universidad.
– Mira quién habla de universidades prestigiosas, ¡tú, que fuiste a Harvard!
– Eso fue hace una vida. Ahora soy un buen muchacho del sur. Sigue mi ejemplo y quédate donde te corresponde estar.
– No voy a ir a ninguna parte. -Eve se puso de pie y colocó el cráneo sobre la repisa que estaba arriba de su mesa de trabajo. – Salvo a almorzar con Diane el martes que viene, si acepta. ¿Quieres preguntarle?
– Pregúntaselo tú. Yo no voy a hacer de mensajero otra vez. Bastantes problemas tengo ya. No es fácil para ella estar casada con un policía. -Se detuvo en la puerta. -Vete a dormir, Eve. Están muertos. Todos están muertos. No les va a pasar nada si duermes unas cuantas horas.
– No seas tonto. Ya lo sé. Me hablas como si fuera neurótica o algo así. Es sólo que me parece poco profesional dejar de lado un trabajo.
– Sí, claro. -Vaciló. -¿Has recibido algún llamado de John Logan?
– ¿Quién?
– Logan. De Computadoras Logan. Es un multimillonario que le pisa los talones a Bill Gates. Últimamente ha estado en todas las noticias debido al programa para recaudar fondos para los republicanos que ha estado haciendo en Hollywood.
Ella se encogió de hombros.
– Sabes que apenas si sigo las noticias. -Pero recordaba haber visto una fotografía de Logan, tal vez en el periódico del domingo anterior. Tenía alrededor de cuarenta años, ostentaba un bronceado californiano y pelo oscuro muy corto, con las sienes salpicadas de gris. En la foto le sonreía a una actriz rubia. ¿Sharon Stone? No podía recordarlo. -No, no me llamó para pedirme dinero y si me lo pidiera, no se lo daría. Voto a los independientes. -Su mirada se posó sobre la computadora. -Es una Logan. Es una buena máquina y es lo más cerca que estuve del magnate. ¿Por qué me lo preguntas?
