Permaneció sentada en su despacho y lloró, finalmente, mientras pensaba en ello. Luego cogió la cartera y se marchó. Tomó un taxi hasta su apartamento situado en Pacific Heights, a doce manzanas de la casa de Stanley, y se dirigió directamente al escritorio para escuchar los mensajes. Había uno de su madre. A sus sesenta y un años seguía trabajando, pero había cambiado el negocio inmobiliario por el interiorismo. Siempre estaba ocupada, ya fuera con amigas, con clientes, en clubes de lectura o en las reuniones de alcohólicos anónimos a las que asistía desde hacía treinta años, aun cuando su marido ya llevara muerto veintidós. Sarah opinaba que su madre era adicta a esas reuniones. Nunca paraba, pero parecía feliz así. La había telefoneado para ver qué tal se encontraba, y contaba que se estaba arreglando para salir. Sarah escuchó el mensaje mientras se dejaba caer en el sillón con la mirada perdida. No había cenado, y tampoco tenía hambre. Había una pizza de hacía dos días en la nevera y sabía que si quería podía hacerse una ensalada, pero no le apetecía. Lo único que deseaba era el consuelo de su cama. Necesitaba llorar la pérdida de Stanley antes de ocuparse de todas sus cosas. Sabía que por la mañana se encontraría mejor, o eso esperaba, pero ahora necesitaba desahogarse.

Se tumbó en el sofá y puso la tele con el mando. Necesitaba oír voces, ruido, algo que llenara el silencio y el vacío que se estaba abriendo paso en su interior. Su apartamento se hallaba tan vacío como ella lo estaba esa noche. Tenía el mismo desorden que ella sentía en su interior. Pero nunca reparaba en él y tampoco lo hizo ahora. Su madre siempre la estaba riñendo y Sarah se la quitaba de encima respondiendo que le agradaba así. Le gustaba decir que su apartamento tenía un aire intelectual. No quería cortinas vaporosas ni colchas con volantes. No necesitaba cojines en el sofá ni platos que hicieran juego. Conservaba el destartalado sofá marrón de sus años de universidad y la mesa baja que había adquirido en Goodwill cuando estudiaba derecho.



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