Makena, la que estaba embarazada, era la mayor admiradora de Jelani, pero también sentía un cariño desmesurado por Bonzi y pasaba mucho rato acicalándola, sentada en silencio y rebuscando entre su pelaje, por lo que Bonzi tenía menos pelo que el resto. La bebé Lola era una monada increíble y graciosísima. John la vio tirar de una de las mantas que Sam tenía bajo la cabeza mientras descansaba y luego salir disparada hacia Bonzi en busca de protección mientras decía: ¡MALA SORPRESA! ¡MALA SORPRESA! en la lengua de signos. Según Isabel, enredar con el nido de otro bonobo era una falta grave, pero había otra regla más importante aún: para las madres, todo lo que hacían los bebés bonobo estaba bien. Mbongo, el otro macho adulto, era más pequeño que Sam y de naturaleza más sensible. Decidió no volver a dirigirle la palabra a John después de que este malinterpretara sin querer un juego llamado «La caza del monstruo». Mbongo se puso una máscara de gorila, lo que implicaba que John tenía que fingir estar aterrorizado y dejar que Mbongo lo persiguiera. Por desgracia nadie le había informado de aquello y ni siquiera se dio cuenta de que Mbongo llevaba puesta una máscara hasta que el mono desistió y se la quitó, momento en el que John se echó a reír. Aquello le sentó tan mal a Mbongo que dio la espalda a John y se negó rotundamente a hacerle caso a partir de entonces. Isabel consiguió que se animara jugando con él correctamente al juego, pero el bonobo no quiso interactuar con John durante el resto de la visita, lo cual hizo que este se sintiera como si hubiera abofeteado a un niño.

– Perdón.

John levantó la vista y vio a un hombre de pie en el pasillo que no podía pasar por culpa de sus piernas. Las levantó para girarlas y las metió en el espacio de Osgood, lo que provocó un gruñido. Cuando el hombre hubo pasado, John volvió a poner las piernas en el pasillo y mientras lo hacía vio a una mujer tres filas más allá sujetando un libro cuya familiar cubierta hizo que se le disparara la adrenalina.



5 из 320