– ¿Qué has averiguado acerca del asesinato?

– ¿Y a usted qué coño le importa, dottore, con el debido respeto? De eso se tienen que encargar los de la Móvil.

– Gribaudo no vendrá, Fazio. Está encerrado en un retrete cagando a lo bestia. A Foti le han pegado un tiro en Nueva York. Me ha llamado Lattes: de este asunto nos tenemos que encargar nosotros.

Fazio se sentó con un brillo de alegría en los ojos. Inmediatamente se sacó del bolsillo una hoja de papel cubierta por una apretada escritura. Y empezó a leer.

– Emanuele Sanfilippo, llamado también Nenè, hijo del difunto Gerlando y de Natalina Patò…

– Ya basta -dijo Montalbano.

Le molestaba lo que él llamaba «el complejo de registro civil» que padecía Fazio. Pero le molestaba todavía más el tono de voz con que éste enumeraba fechas de nacimiento, parentescos y matrimonios. Fazio lo comprendió de inmediato.

– Perdone, señor comisario.

Pero no volvió a guardarse la hoja en el bolsillo.

– La conservo como recuerdo -explicó para justificarse.

– ¿Cuántos años tenía ese Sanfilippo?

– Veintiuno y tres meses.

– ¿Era drogadicto? ¿Se dedicaba al trapicheo?

– No consta.

– Trabajaba.

– No.

– ¿Vivía en Via Cavour?

– Sí, señor. En un apartamento del tercer piso: sala de estar, dos habitaciones, cuarto de baño y cocina. Vivía solo.

– ¿De compra o de alquiler?

– De alquiler. Ochocientas mil liras al mes.

– ¿El dinero se lo daba su madre?

– ¿Ésa? Es una pobre desgraciada, dottore. Vive con una pensión de quinientas mil liras mensuales. En mi opinión, ha ocurrido lo siguiente: hacia las cuatro de la madrugada, Nenè Sanfilippo aparca el coche justo delante del portal, cruza la calle y…



12 из 208