
– ¿Fue usted quien hizo el viaje Vigàta-Tindari el domingo pasado?
– Sí, señor, yo fui. Cuando la empresa organiza estas excursiones, siempre me llama a mí. Los clientes me aprecian, y le piden al jefe que conduzca yo. Se fían de mí porque soy tranquilo y paciente por naturaleza. Hay que comprenderlos, son todos viejecitos con muchas necesidades.
– ¿Hace usted a menudo estos viajes?
– Cuando hace buen tiempo, por lo menos una vez cada quince días. A veces a Tindari, a veces a Erice, a veces a Siracusa, a veces…
– ¿Los pasajeros son siempre los mismos?
– Aproximadamente unos diez, sí. Los demás cambian.
– Que usted sepa, ¿los señores Alfonso y Margherita Griffo estaban en la excursión del domingo?
– ¡Desde luego que estaban! ¡Yo tengo muy buena memoria! Pero ¿por qué me hace esta pregunta?
– ¿No lo sabe? Han desaparecido.
– ¡Virgen santísima! ¿Qué quiere decir «desaparecido»?
– Pues que, después del viaje, ya no los han vuelto a ver. Hasta la televisión dijo que el hijo estaba desesperado.
– No lo sabía, se lo aseguro.
– Oiga, ¿usted conocía a los Griffo antes de la excursión?
– No, señor, jamás los había visto.
– Entonces ¿cómo puede decir que los Griffo estaban en el autocar?
– Porque el jefe, antes de salir, me entrega la lista, y yo, antes de salir, paso lista.
– ¿Y lo hace también a la vuelta?
– ¡Pues claro! Y los Griffo estaban.
– Cuénteme cómo se desarrollan estos viajes.
– En general, salimos a las siete de la mañana, pero depende de las horas que se tarde en llegar a destino. Los viajeros son todos personas de edad, jubilados, gente de este tipo. Hacen el viaje no para ir a ver, qué sé yo, la Virgen negra de Tindari, sino para pasar un día en compañía. ¿Me explico? Son ancianos, viejos que no tienen amigos, con hijos ya mayores que viven lejos… Durante el viaje siempre hay alguien que los entretiene vendiendo cosas, qué sé yo, artículos para el hogar, colchas… Siempre se llega a tiempo para la misa del mediodía. Van a comer a un restaurante con el que el jefe ha concertado un acuerdo. El almuerzo está incluido en el billete. ¿Y sabe qué ocurre al terminar de comer?
