—Diggs acaba de estar aquí. Supongo que lo sabes.

Puso la punta del enorme cigarro que había estado fumando bajo el grifo de agua fría, lo abrió un segundo, la punta chisporroteó y se apagó, y a continuación tiró a la basura la empapada colilla. Dejé mis cosas sobre la gran mesa y me senté, encogiéndome de hombros. Mi padre encendió la hornilla de la cocina sobre la que estaba el cazo de la sopa, levantó la tapa para echar un vistazo al mejunje que se estaba calentando, y se dio la vuelta para mirarme.

En la habitación, a la altura del hombro, flotaba una capa de humo azul grisáceo donde se apreciaba una oleada producida probablemente por mí cuando entré por las puertas batientes del porche trasero. La ola se iba elevando lentamente entre nosotros mientras mi padre me miraba fijamente. Yo parpadeé, bajé la vista y me puse a jugar con el mango del tirachinas negro. Se me pasó por la cabeza que mi padre podría estar preocupado, pero era tan bueno actuando que pensé que quizá era lo que quería que yo pensara, de modo que en el fondo no me quedé convencido.

—Supongo que será mejor que te lo diga —me dijo, y se volvió de nuevo para agarrar un cucharón de madera y remover la sopa. Esperé—. Se trata de Eric.

Entonces supe lo que había pasado. No hacía falta que siguiera hablando. Supongo que, por lo poco que había dicho, me podría haber dado por pensar que mi medio hermano estaba muerto, o enfermo, o que le había ocurrido algo a él, pero a esas alturas ya sabía que se trataba de algo que había hecho Eric, y solo había una cosa que él podía hacer para que mi padre pusiera esa cara de preocupación. Se había escapado. Pero no dije nada.

—Eric se ha escapado del hospital. Eso es lo que vino a decirme Diggs. Creen que podría dirigirse hacia aquí. Quita esas cosas de la mesa; ya te lo tengo dicho. —Probó un sorbo de la sopa, de espaldas a mí. Esperé a que empezara a darse la vuelta y retiré el tirachinas, los prismáticos y la paleta de la mesa. Mi padre continuó con el mismo tono monótono—: Bueno, no creo que llegue tan lejos. Seguramente lo agarrarán en uno o dos días. Pero creo que es mejor que lo sepas. Por si alguien se entera y dice algo. Saca un plato.



3 из 211