
– Porque un coche no podía llegar por allí, a no ser que bajara por el Canneto, donde uno se puede romper el coche y los cuernos. En un primer momento, pensó que se trataba de una muestra del ingenio de Giambalvo, una redada sin previo aviso. Pero enseguida llegó a la conclusión de que no podían ser los de Buenas Costumbres, pues no se hace una redada con un solo vehículo. Entonces, le entró aún más miedo, porque pensó que podían ser los de Monterosso, que me están haciendo la vida imposible para quitarme el aprisco. Y temía que se produjera un tiroteo. Preparada para escapar en cualquier momento, se puso a observar fijamente el automóvil, y su cliente protestó. Tuvo tiempo, sin embargo, de ver que el coche giraba, se dirigía a toda pastilla hacia el matorral hasta casi empotrarse en él y se detenía.
– No me dices nada nuevo, Gegè.
– El hombre que había follado con Milly la dejó y se alejó marcha atrás en su coche hasta alcanzar la carretera provincial. Milly se puso a esperar otro cliente, paseando arriba y abajo. Luego llegó al lugar Carmen, con un enamorado que la viene a ver todos los sábados y domingos, siempre a la misma hora, y se pasa con ella las horas muertas. El verdadero nombre de Carmen figura en la hoja que te he dado.
– ¿Has puesto también la dirección?
– Sí. Antes de que el cliente apagara los faros, Carmen vio que los dos del BMW ya estaban follando.
– ¿Te ha dicho exactamente lo que vio?
– Sí, fue cuestión de unos segundos, pero lo vio. Quizá porque le llamó la atención, pues coches de esa clase jamás se ven en el aprisco. Bueno, el caso es que la mujer que ocupaba el asiento del conductor -lo había olvidado, Milly dijo que la mujer iba al volante- se giró, se colocó sobre las rodillas del hombre sentado en el asiento del copiloto, le sobó un poco la parte de abajo con las manos, que no se veían, y empezó a subir y bajar. ¿O es que ya has olvidado cómo se folla?
– No creo. Pero haremos la prueba. Cuando acabes de contármelo todo, te bajas los pantalones, apoyas tus preciosas manitas en el capó y te colocas con el culo al aire. Si me olvido de algo, me lo recuerdas. Anda, sigue y no me hagas perder el tiempo.
