
– Yo. Pero Saro estaba a mi lado y me oía.
– ¿Por qué lo hicisteis?
– Porque el ingeniero era una persona importante, una autoridad. Y decidimos avisar al abogado. Mejor dicho, antes queríamos llamar al honorable Cusumano.
– ¿Por qué no lo hicisteis?
– Porque Cusumano, una vez muerto Luparello, es como aquel que, en un terremoto, pierde no sólo la casa sino también el dinero que guardaba bajo una baldosa.
– Explícame mejor por qué avisasteis a Rizzo.
– Porque quizá todavía se podía hacer algo.
– ¿Qué?
Pino no contestó. Sudaba y se humedecía los labios con la lengua.
– Voy a echarte otra mano. Has dicho que porque quizá todavía se podía hacer algo. ¿Algo como apartar el coche del aprisco y hacer que el muerto apareciera en otro lugar? ¿Eso es lo que vosotros pensabais que Rizzo os pediría que hicierais?
– Sí, señor.
– ¿Y habríais estado dispuestos a hacerlo?
– ¡Claro! ¡Le llamamos precisamente por eso!
– ¿Qué esperabais a cambio?
– Que nos ofreciera otro trabajo. Que nos hiciera ganar un concurso de arquitectos técnicos, nos buscara un empleo mejor y nos apartara de este oficio de basureros pestilentes. Señor comisario, usted lo sabe mejor que yo, cuando uno no tiene el viento a favor, no navega.
– Explícame lo más importante: ¿por qué has transcrito aquel diálogo? ¿Acaso lo querías utilizar para chantajearlo?
– ¿Cómo? ¿Con las palabras? Las palabras se las lleva el viento.
– Entonces, ¿por qué?
– Si quiere creerme, créame; si no, paciencia. Transcribí la conversación porque la quería estudiar; como hombre de teatro, había algo que no pegaba.
– No te entiendo.
– Supongamos que esto que hay aquí escrito se tuviera que representar, ¿de acuerdo? Entonces yo, el personaje Pino, llamo a primera hora de la mañana al personaje Rizzo para decirle que he encontrado muerta a una persona, de quien él es secretario, fiel amigo y compañero político. Más que un hermano. Y el personaje Rizzo se queda tan fresco como una lechuga; no se altera, no pregunta dónde lo hemos encontrado ni cómo ha muerto, si le han pegado un tiro o si ha sido un accidente de tráfico. Nada de nada, tan sólo pregunta por qué le contamos los hechos precisamente a él. ¿Le parece normal?
