
Durante unos instantes reinó un incómodo silencio en la mesa, como solía ocurrir cuando madre e hija se quedaban de pronto solas. Aquello no era frecuente, ya que en Boavista había normalmente un constante ir y venir de gente. El médico visitaba regularmente a su paciente más lucrativa; el sacerdote aparecía un par de veces por semana para regalarse con los vinos del senhor Eduardo; algún que otro vecino entraba ocasionalmente en la fazenda cuando iba de viaje de negocios a la capital, Río de Janeiro, o a Vassouras, la ciudad más cercana; Lourenço, el decorador, y mademoiselle Madeleine, la sombrerera, acudían a ofrecer sus servicios con más frecuencia de lo necesario; y, naturalmente, Pedro les visitaba a menudo. Por tanto, siempre había alguien alrededor, y no era fácil que se produjera aquel incómodo silencio entre madre e hija.
– Mamae -dijo finalmente Vitória a su madre-. ¿Desde cuándo sabe que iba a venir Pedro de visita?
– Ay, querida, ¡ha sido imperdonable por mi parte no habértelo dicho hasta hoy! Cuando me llegó la carta, hace unos tres días, tenía tantas cosas en la cabeza que olvidé por completo informarte.
– Está bien. ¿Cuántas personas vendrán con él?
– Probablemente tres. Imagínate, uno de ellos es Joao Henrique de Barros, y si no me equivoco, así se llama el yerno de la prima de la princesa Isabel.
– Mamae, mi más profundo respeto por su gran conocimiento del árbol genealógico de la familia imperial, pero ¿eso qué significa? En primer lugar, Joao Henrique de Barros no es un nombre tan poco común. En segundo lugar, aunque se trate realmente del yerno de la prima de dona Isabel, ese hombre podría ser un auténtico canalla.
– ¡Hija!
Ya habían mantenido esa misma discusión otras veces, y nunca se ponían de acuerdo. Dona Alma estaba convencida de que un linaje apropiado valía más que todas las virtudes y fortunas del mundo. Vitória no entendía por qué se había convertido en la mujer de Eduardo da Silva. Cuando se casaron, Eduardo da Silva no era más que un campesino, aunque tuvo la suficiente inteligencia y visión para emigrar a Brasil y especializarse allí en el cultivo del café.
