Busqué una moneda en el bolsillo.

—No tienes por qué pagar, yo ya vendo bastante. Bueno, si insistes. No es más que un aes. Aquí.

La vieja revolvió en el bolsillo de su delantal y sacó un montón de moneditas. De la tetera vertió el líquido hirviendo en una taza de barro y me ofreció una paja de metal tenuemente plateado que yo rechacé.

—Está limpia. La lavo cada vez que la utilizan.

—No estoy acostumbrado.

—Entonces ten cuidado al sorber. Estará muy caliente. ¿Has mirado en el lugar del juicio? Allí habrá mucha gente.

—¿Donde está el ganado? Sí. —El té era de mate, especiado y un poco amargo.

—¿Sabe ella que la buscas?

—No lo creo, y aunque me hubiera visto, no me habría reconocido. No… no voy vestido como acostumbro.

La vieja resopló y volvió a meterse bajo el pañuelo de la cabeza un extraviado mechón de cabello canoso.

—¿En la feria de Saltus? Por supuesto que no. En una feria todo el mundo se pone lo mejor, y cualquier muchacha con conocimiento lo sabría. ¿Y junto al agua? Allí donde tienen encadenado al prisionero.

Negué con la cabeza.

—Parece que ha desaparecido.

—Pero tú no desesperas. Es fácil saberlo por el modo con que miras a quienes pasan, en lugar de mirarme a mí. Bueno, mejor para ti. Todavía la encontrarás, aunque cuentan que últimamente están pasando todo tipo de cosas extrañas. Han cogido a un hombre verde, ¿lo sabes? Allí, donde ves la tienda. Dicen que los hombres verdes lo saben todo, si consigues hacerles hablar. Además está lo de la catedral. Supongo que has oído hablar de eso.

—¿La catedral?

—He oído decir que no era lo que la gente de la ciudad llama una verdadera catedral. Ya sé que eres de la ciudad por la manera en que tomas el té, pero es la única catedral que hemos visto los que somos de alrededor de Saltus, y era muy bonita, con lámparas que colgaban y ventanas en los laterales de sedas de colores. Yo, personalmente, no soy creyente, y pienso que si el Pancreador no se preocupa por mí, yo no voy a preocuparme por él, ¿por qué voy a hacerlo? De todas formas, es una vergüenza lo que hicieron, si es lo que dicen. Le prendieron fuego, ¿sabes?



17 из 283