– Eso es cierto. -Charlie hizo una pausa-. Pero ninguno puede ser mejor que los últimos ocho años, Frankie es muy especial, y tú me has hecho sentir como si ella también me perteneciera.

– Y te pertenece. Lo sabes. -Grace arrugó el entrecejo-. Te veo muy serio hoy, ¿Pasa algo?

Charlie negó con la cabeza.

– Me asusté un poco cuando Frankie realizó ese salto. Hizo que empezara a dar gracias por lo que tengo. Hizo que me acordara de cómo eran las cosas antes de que aparecieras aquel día, hace ocho años. Yo era un viejo solterón cascarrabias con una granja de caballos que se iba a pique. Lo cambiaste todo para mí.

– Sí, te convencí para que me dieras trabajo, me mudé y te cargué con unbebé de seis meses. Un bebé con cólico. Soy afortunada de que no me echaras a patadas el primer mes.

– Estuve tentado de hacerlo. Tardé dos meses en decidir que, aunque te pusiera de patitas en la calle, me iba a quedar con Frankie.

– Ni en sueños.

– Habría sido bastante difícil. -Los ojos azules de Charlie brillaron-. Por supuesto, podría haber intentado encontrar un potro salvaje lo bastante duro como para que te hiciera un poco de daño. Pero todavía no he conocido un caballo que no puedas domar. Es extraño.

– No empieces. Desde que Frankie vio aquella película del hombre que susurraba a los caballos, cree que yo… ¡Maldita sea!, me limito a hablarles, eso es todo. No hay nada raro en eso.

– Y ellos te entienden. -Charlie levantó la mano-. No te estoy acusando de ser un doctor Dolittle. Es sólo que nunca me había encontrado con alguien como tú.

– Adoro a los caballos. Puede que ellos se den cuenta y reaccionen ante ello. Es tan simple como eso.

– No hay nada de simple en eso. Eres dura de corazón con todo y con todos, excepto con Frankie. Estás loca por la niña. Y, sin embargo, le dejas que corra riesgos que las madres más devotas no permitirían en la vida.



6 из 283