– No necesito dos amas de casa -sentenció, volviéndose hacia el fuego y atizándolo con un palo.

La llama creció y murió, dejando a oscuras la habitación.

– Si Simone no puede hacer el trabajo de la finca, necesita ganarse la vida en otra parte. Ya no es una niña, y yo ya tengo bastantes bocas que alimentar. Quizá si Pierre no hubiera dejado tantas deudas…

Tío Gerome recitó cuánto costaba cultivar la lavanda, el precio del alambique, el dinero que debíamos de la finca… Mi madre y yo nos intercambiamos una mirada. Tío Gerome iba a obtener beneficios del proyecto que se había concebido gracias a la imaginación de mi padre. ¿Qué importaban ahora aquellos gastos?

Me vino una imagen a la cabeza. No era algo que hubiera presenciado, sino una escena que me había atormentado durante una semana: mi padre, tumbado boca arriba sobre un saliente de piedra en las gargantas del Nesque. Él y Jean habían esperado en Sault a que pasara la tormenta de la tarde, antes de dirigir a la mula pendiente abajo. Tras superar los tramos más difíciles, habían parado para darle un descanso a la bestia y para comer un poco de pan. Pero tan pronto como Jean desenganchó al animal y lo condujo a una pequeña zona cubierta de hierba, oyó un crujido a sus espaldas. Un pedregal, que se había soltado por la lluvia, cayó colina abajo. La rama de un árbol derribó a Jean y a la mula hacia un lado. Mi padre y el carro cayeron por el precipicio.

– Bernard contribuirá -repuso tía Yvette-. Aunque mandes a Simone a Marsella, por lo menos deja que reciba una educación allí. No la envíes para que sea una especie de esclava de tu tía.

Aquella fue la primera vez que veía a tía Yvette plantándole cara a mi tío y temí por ella. Aunque nunca nos había pegado a ninguna de nosotras, no podía evitar preguntarme si las cosas cambiarían ahora que mi padre ya no estaba. Como cabeza de ambas familias, tío Gerome gozaba de una clara posición de poder y nosotras no teníamos nada que hacer contra él. Sin embargo, su única reacción ante la oposición de mi tía fue sonreír despectivamente.



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