
Pitt se apoyó contra el poste de la escalera.
– Lo sé -admitió-. Ojalá pudiera decir al príncipe de Gales lo cerca que estuvo Voisey de destruirle, pero ahora no tenemos pruebas. -Le acarició la mejilla-. Lo siento. Sé que no puedo hacer gran cosa, pero debo intentarlo.
Ella tenía los ojos llenos de lágrimas.
– Desharé las maletas más tarde. Estoy demasiado cansada para hacerlo ahora. ¿Qué demonios voy a decirles a Daniel y a Jemima… y a Edward? Esperaban las vacaciones con tanta ilusión…
– No las deshagas -la interrumpió él-. Ve tú…
– ¿Sola? -exclamó, prácticamente chillando.
– Llévate a Gracie. Ya me las arreglaré. -No quería decirle que se lo estaba pidiendo ante todo por su seguridad. En ese momento estaba enfadada y decepcionada, pero con el tiempo comprendería que su marido iba a volver a desafiar a Voisey.
– ¿Qué vas a comer? ¿Qué ropa te vas a poner? -protestó ella.
– La señora Brady puede cocinar para mí y hacerme la colada -respondió él-. No te preocupes. Llévate a los niños y pásalo bien. Tanto si Voisey gana como si pierde, no habrá nada que yo pueda hacer una vez que anuncien los resultados. Me reuniré con vosotros entonces.
– ¡No te dará tiempo! -exclamó ella, enfadada-. Los resultados tardarán semanas en saberse.
– Va a presentarse para un escaño de Londres. Será uno de los primeros en anunciarse.
– ¡Podrían tardar días!
– ¡No tengo más remedio, Charlotte!
Ella controló a duras penas su voz.
– ¡Lo sé! No seas tan condenadamente razonable. ¿Es que no te importa? ¿No te pone furioso? -Agitó con violencia la mano, con el puño cerrado-. ¡No hay derecho! Tienen a muchas más personas. Primero te despiden de Bow Street y te hacen vivir en unas miserables habitaciones de Spitalfields, luego salvas el gobierno y el trono y sabe Dios qué más, recuperas tu cargo… ¡y vuelven a despedirte! Y ahora que vas a tomarte tus únicas vacaciones… -Respiraba con dificultad y se le escapó un sollozo-. ¿Y para qué? ¡Para nada! ¡Odio la Brigada Especial! ¡Parece que no tengan que responder ante nadie! Hacen lo que quieren y nadie les detiene.
