
Jack se inclinó sobre su escritorio.
– Thomas, Serracold es amigo mío. ¡Si corre cualquier clase de peligro, dímelo! -No le amenazó ni alegó más razones, pero curiosamente fue más persuasivo que si lo hubiera hecho-. Protegería a mis amigos como tú harías con los tuyos. La lealtad personal es importante, y el día que deje de serlo no querré tener nada que ver con la política.
Aunque Pitt había temido que Jack cortejara a Emily por su dinero -y a fe que lo había temido-, le había resultado imposible no sentir simpatía por él. Poseía una cordialidad, una habilidad para burlarse de sí mismo sin dejar de ser franco, que era la esencia de su encanto. Pitt no tenía ninguna posibilidad de obtener éxito sin correr riesgos, porque no había una manera segura de empezar, y no digamos de terminar, una lucha contra Voisey.
– No se trata de peligro físico, que yo sepa -respondió, esperando no equivocarse al desobedecer a Narraway y confiar al menos parte de la verdad a Jack. ¡Ojalá no se volviera contra él y les traicionara a los dos!-. Sino del peligro de que le arrebaten su escaño de forma fraudulenta.
Jack se mantuvo a la espera, como si supiera que eso no era todo.
– Y tal vez de que arruinen su reputación -añadió Pitt.
– ¿Quién?
– Si lo supiera estaría en mejor posición para impedirlo.
– ¿Quieres decir que no puedes decírmelo?
– Quiero decir que no lo sé.
– Entonces ¿por qué? Sabes algo o no estarías aquí.
– Por una victoria política, evidentemente.
– Entonces es su adversario. ¿Quién si no?
– Los que le respaldan.
Jack se disponía a rebatir aquella afirmación, pero se abstuvo.
– Supongo que todo el mundo tiene alguien que le respalde. Los que se dejan ver son los menos peligrosos. -Se levantó despacio. Tenía casi la misma estatura que Pitt, pero incluso desaliñado le igualaba en elegancia. Poseía una distinción innata, y seguía vistiendo y arreglándose con la misma meticulosidad que en los tiempos en que se había abierto camino con su encanto-. Me gustaría seguir hablando contigo, pero tengo una reunión dentro de una hora y no he comido como es debido en todo el día. ¿Me acompañas?
