
Madre y Padre le explicaron por qué no lo liberaban de su educación.
—Los niños que van a vivir con el padre a esta edad son los menos promisorios —dijo Padre—. Los que son demasiado violentos para permanecer en una casa de estudios, demasiado irrespetuosos para vivir en una casa de mujeres.
—Y los más tontos van a vivir con el padre a los ocho años —añadió Madre—. Aparte de los rudimentos de lectura y aritmética, ¿de qué le sirve el aprendizaje a un hombre estúpido?
Aun ahora, al recordar, Nafai sentía un hormigueo de placer, pues Mebbekew se jactaba de que él, a diferencia de Nyef e Issya, y Elya en sus tiempos, había ido a casa de su padre a los ocho años. Nafai estaba seguro de que Meb cumplía todos los requisitos para ingresar tempranamente en la casa de los hombres.
Así lograron persuadir a Nafai de que le convenía quedarse con la madre. También había otras razones —hacerle compañía a Issib, el prestigio del hogar de su madre, la asociación con sus hermanas—, pero fue la ambición lo que hizo que Nafai se alegrara de quedarse. Soy un chico promisorio. Seré valioso para la tierra de Basílica, quizá para el mundo entero. Tal vez un día mis escritos sean enviados al cielo para que el Alma Suprema los comparta con gentes de otras ciudades y otros idiomas. Tal vez un día sea uno de los grandes cuyas ideas se almacenan en cristal y se guardan en un archivo, para ser leídas durante el resto de la historia humana como uno de los gigantes de Armonía.
Aun así, como había rogado tan fervientemente que le permitieran vivir con Padre, desde los ocho hasta los trece años él e Issib pasaban casi todos los fines de semana en casa de Wetchik, y se familiarizaron tanto con ella como con la casa que Rasa tenía en la ciudad. Padre les exigía que trabajaran con ahínco, experimentando lo que hace un hombre para ganarse la vida, de modo que sus fines de semana no eran festivos. «Estudias seis días, trabajando con la mente mientras tu cuerpo se toma vacaciones. Aquí trabajarás en los establos e invernáculos, trabajando con el cuerpo mientras tu mente aprende la paz que proviene del trabajo honesto.»
