Envejezco.

La voz de mi padre en el teléfono sonaba aterrada. Cómo saber si estaba fingiendo. Cuando lo veo casi siempre me doy cuenta, los años de convivencia me enseñaron a distinguir, pero su voz me confunde, es demasiado parecida a la mía. Mamá estaba allí, como siempre, y también su médico secreto, tan viejo y tan mala persona como él, pero por esa misma razón muy confiable en tanto sus intereses coincidan. Nunca creas en un hombre decente, me enseñaba mi padre: siempre estará dispuesto a traicionarte para quedar bien con su conciencia.

Cuando no manejo yo, el movimiento de los autos me adormece. Aun en ese breve trayecto me quedé dormido. Me despertó una frenada. Estábamos en el estudio de Goransky y ya nos apuntaba, desde una distancia prudente, el personal de seguridad. Atontado por el sueño, le había pedido al taxista que me llevara allí lo más rápido posible. Es la dirección que repito con más frecuencia -aparte de la mía- en cuanto me subo a un taxi, la de mi último lugar de trabajo. Desde afuera no se veían las enredaderas.

No podrías imaginarte en qué consiste mi trabajo con Goransky. Pensarías que me contrató como maquillador para su nuevo proyecto cinematográfico y tendrías razón, pero sólo en parte. Así empezó nuestra relación. Voy a sorprenderte: soy el nuevo -pero no el último- guionista de Goransky.

Al principio la oportunidad me resultaba inverosímil. Cada mañana me miraba en el espejo y pensaba que mi vida había vuelto a empezar: iba a trabajar en un guión de cine. Ese entusiasmo ingenuo, creo, fue lo que me sostuvo después. Vos sabes lo que significa el cine para mí. Cuántas veces nos contábamos argumentos de películas, felices de poder entretenernos con historias distintas de la nuestra, tan limitada, tan pobre.

Qué pretensión la mía. Que te acuerdes de mis palabras, de mis gestos, de mis entusiasmos con la misma fuerza con que yo me acuerdo del tono exacto de tus ojos, como de miel oscura, casi transparentes cuando mirabas al sol, casi negros cuando la media luz y el deseo té agrandaban las pupilas.



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