
– Pues mire, el enfrentamiento ha tenido lugar sobre las tres y media. Por consiguiente, hace algo más de media hora. Doctor…
– ¿Es grave?
Montalbano estaba tumbado, inmóvil y con los ojos cerrados, y por eso ellos pensaban que había perdido el conocimiento y podían hablar con entera libertad. Pero ello oía y comprendía todo; estaba sorprendido y lúcido al mismo tiempo, sólo que no le apetecía abrirla boca y responder a las preguntas del médico. Por lo visto, las inyecciones que le habían administrado para calmarle el dolor le habían hecho efecto en todas las partes del cuerpo.
– ¡No diga bobadas! Sólo hay que extraerle la bala que ha quedado alojada en el interior.
– ¡Oh, Virgen santísima!
– ¡No hay por qué alterarse! ¡Es una tontería! Con unos cuantos ejercicios de rehabilitación, recuperará al cien por cien la movilidad del brazo. Disculpe, pero ¿por qué está tan preocupado?
– Verá, doctor, hace unos días el comisario fue solo a realizar una inspección…
También ahora, como entonces, mantiene los ojos cerrados. Pero ya no oye las palabras amortiguadas por el fuerte rumor del oleaje. Debe de hacer viento, pues la persiana se estremece bajo los aleros y emite una especie de quejido. Menos mal que aún está convaleciente y puede quedarse todo el tiempo que quiera bajo las mantas. Ese pensamiento lo alivia y decide abrir los ojos un poco.
¿Por qué ya no oía a Fazio? Abrió los ojos un poco. Los dos hombres se habían apartado de la cama y se encontraban junto a la ventana. Fazio hablaba, y el doctor de bata blanca lo escuchaba con la cara muy seria. De pronto comprendió que no necesitaba oír las palabras para saber lo que Fazio estaba diciendo. Su amigo, su hombre de confianza, estaba traicionándolo como Judas, estaba contándole al médico lo ocurrido cuando él se quedó sin fuerzas en la playa, después de aquel intenso dolor en el pecho que sintió en el mar… ¡Ya verás cuando los médicos se enteren de la noticia! Antes de extraerle la maldita bala le harán pasar las mil y una, lo examinarán por dentro y por fuera, lo agujerearán, le arrancarán la piel a tiras para ver lo que hay debajo…
