Maggie se preguntó si lo sabría. En realidad no sabía nada de Qadir salvo lo que oía en la tele. No leía revistas de cotilleo, ni tampoco de moda. Ella sólo se emocionaba cuando recibía por correo su ejemplar de Car and Drive.

– Tendrá más familiares en Aspen -dijo él-. ¿Cómo se las van a arreglar ahora que está usted fuera?

– Bueno, yo… estoy sola, más o menos. Mi padre era mi única familia. Sí que tengo algunos amigos, pero todos tienen su vida hecha.

– ¿Entonces no ha podido llamar a nadie para contarle lo de su nuevo trabajo?

– He llamado a Jon. Él me tiene cariño.

Qadir la miró con expresión levemente ceñuda. -¿Su novio?

– Ya no -dijo con ligereza-. Lo conozco de toda la vida. Nos criamos juntos, él era mi vecino de al lado. De niños jugábamos juntos, y después nos enamoramos en el instituto. Todo el mundo pensaba que nos casaríamos, pero al final no ocurrió.

Siempre se preguntaba por qué no habrían dado ese paso final. Habían salido juntos durante años, habían sido el primer amor tanto ella de él, como él de ella. Hasta que había conocido a Elaine, Maggie había sido la única novia de Jon. Ella todavía lo quería, en parte siempre lo querría.

– Al final dejamos de estar enamorados. Todavía sentimos cariño el uno por el otro. Yo creo que habríamos roto hace tiempo, pero mi padre enfermó y Jon no quiso dejarme en esos malos momentos.

Pero ella había sentido el cambio en su relación.

– Yo ignoré lo más obvio porque mi padre se estaba muriendo. Pero cuando falleció, Jon y yo hablamos, y entonces me di cuenta de que hacía tiempo que lo nuestro había terminado -sonrió, aunque sin ganas-. Él ha conocido a otra persona. Elaine me parece estupenda, y ellos dos están muy enamorados. Así que, eso está bien.

Lo sentía así. Jon era su amigo y quería que fuera feliz. Pero de vez en cuando se preguntaba por qué ella no habría conocido a otra persona.



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