
Sé que Pilar se jactaba ante los alcaldes socialistas de la provincia de tener en su equipo a un hombre como yo. Es probable que lo hiciera aunque en la soledad de estos días muchas veces me he preguntado cómo es posible que ningún pez gordo intentara llevarme consigo, lejos de Z y de Pilar, un poco más cerca de Barcelona. Tal vez Pilar no se jactó lo suficiente. Tal vez todos tenían su hombre y no necesitaban otro. Mi poder creció y se circunscribió a Z. Esto es determinante. En Z realicé mis buenas obras y aquello por lo que tendré que pagar. El Ayuntamiento de Z, que ahora me escupe públicamente, está lleno de proyectos y estudios dirigidos por mí. Fui el jefe del Área de Servicios Personales, ya lo he dicho, pero también controlaba el Área de Urbanismo e incluso el jefe del Área de Deportes, un pervertidor de menores que ahora se atreve a insultarme, cada mañana se acercaba a mi oficina a pedirme consejos. En fiestas y actos públicos era yo quien iba al lado de Pilar. No penséis mal: el marido de nuestra alcaldesa odiaba, ignoro sus razones, cualquier reunión que excediera las seis personas. Mi tocayo Enric Gibert es lo que llaman un intelectual. Sólo Dios sabe si más me hubiera valido imitarlo y no salir de mi despacho, pues fue de esta manera, en un acto público en el Polideportivo de Z, como conocí a Nuria… Nuria Martí… Los ojos se me nublan cuando recuerdo aquella tarde… Premiábamos, de forma más bien indiscriminada, los méritos de algunos destacados deportistas de Z. Entre los galardonados estaba el equipo juvenil de baloncesto que había hecho una campaña excelente; un chico que jugaba en un equipo de fútbol de Segunda División A; el entrenador del equipo de fútbol de Z que milita en Regional Preferente y que aquel año se jubilaba; los alevines de waterpolo que habían quedado campeones de liga; y finalmente la estrella, Nuria Martí, que acababa de regresar de Copenhague donde había defendido ni más ni menos que los colores de España en una competición de patinaje artístico sobre hielo… El pabellón estaba lleno de estudiantes de EGB (los habían llevado sus maestros) y cuando Nuria hizo acto de presencia aquello se convirtió en un manicomio.