
Un escalofrío general recorrió a todos los presentes.
La expresión de Tristan se tornó adusta.
– En consecuencia, cuando el hijo de su hijo murió, y luego falleció también su propio hijo y se dio cuenta de que yo sería quien heredaría, incluyó una cláusula demoníaca en su testamento. He heredado el título, la tierra, las casas y la fortuna durante un año, pero si no me caso en ese plazo de tiempo, me quedaré con el título, la tierra y las casas, y todo lo que eso implica, mientras que la mayor parte de la fortuna, los fondos necesarios para mantener las propiedades, se donará a varias obras de caridad.
Se hizo el silencio, luego, Jack Warnefleet preguntó:
– ¿Qué pasaría entonces con la horda de viejas damas?
Tristan alzó la vista con los ojos entornados.
– Ésa es la parte demoníaca: seguirían viviendo de la pensión que yo les pase, en mis casas. No tienen ningún otro sitio adonde ir y yo no podría echarlas a la calle.
Todos los demás se lo quedaron mirando, mientras en sus rostros se reflejaba la repentina comprensión de las implicaciones de su discurso.
– Eso es algo muy ruin. -Gervase hizo una pausa y luego preguntó-. ¿Cuándo acaba el plazo de un año?
– En julio.
– Entonces, dispones de la próxima Temporada para hacer tu elección. -Charles dejó la jarra sobre la mesa y la empujó hacia adentro-. En gran medida, todos navegamos en el mismo barco. Si yo no encuentro una esposa entonces, mis hermanas, cuñadas y mi querida madre harán que me vuelva loco.
– No va a ser una travesía fácil, os lo advierto. -Tony Blake recorrió a los presentes con la mirada-. Después de escapar de casa de mi madrina, busqué refugio en Boodles. -Meneó la cabeza-. Grave error. ¡En cuestión de una hora, no uno, sino dos caballeros a los que no conocía de nada, se me acercaron y me invitaron a cenar!
– ¿Atacado en tu propio club? -Jack dio voz a la conmoción general.
Tony asintió con gravedad.
