
Los labios fueron lo que más cambió. Pasaron de una rígida y decidida línea a una curvada y seductora movilidad.
Le sonrió.
Leonora volvió a mirarlo a los ojos y se ruborizó.
– Lo siento mucho. Le ruego que me disculpe. -Nerviosa, retrocedió e intentó soltarse. Los dedos de él aflojaron su sujeción y sus manos se deslizaron por su piel. ¿Fue su imaginación o el movimiento había sido reacio? Se le puso la piel de gallina y se estremeció. Extrañamente jadeante, se apresuró a añadir-: No le he visto venir…
Dirigió la mirada hacia el número 12. Se dio cuenta de dónde venía él y que los árboles del muro de separación entre ambas casas debían de haberlo ocultado durante su examen previo de la calle.
Su aturullamiento se evaporó de repente; lo miró.
– ¿Es usted el caballero del número doce?
Ni siquiera parpadeó. Aquel rostro que poseía tanto encanto, no reflejó ni un ápice de sorpresa ante el extraño saludo, casi una acusación en el tono. El caballero tenía el pelo castaño, un poco más largo de lo que dictaba la moda; sus rasgos poseían un aire claramente aristocrático. Pasó un segundo, breve pero ostensible, luego, él inclinó la cabeza.
– Tristan Wemyss. Conde de Trentham, para mi desgracia. -Dirigió la mirada a la verja abierta detrás de ella-. ¿Debo suponer que vive ahí?
– Exacto. Con mi tío y mi hermano. -Levantó la barbilla, tomó aire y clavó los ojos en los del hombre, que resplandecían verdes y dorados bajo las oscuras pestañas-. Me alegra encontrarle. Deseaba preguntarle si usted y sus amigos son los compradores que intentaron adquirir la casa de mi tío el pasado mes de noviembre a través del agente Stolemore.
Él volvió a dirigir la mirada a su rostro y lo estudió como si pudiera ver mucho más de lo que a ella le gustaría. Era alto, de hombros anchos. Aunque el escrutinio al que la sometía no le dio oportunidad a Leonora de fijarse más, la impresión recibida era de una fachada elegante tras la cual se escondía una fuerza inesperada. Sus sentidos habían registrado la contradicción entre el aspecto del caballero y cómo éste había reaccionado cuando se topó con él.
