
– Creo que sí.
Angus se quedó mirando a su médico durante largo rato.
– ¿Es guapa? -Exigió saber casi de manera burlona.
– La esposa de Rory no lo sé -contestó Jake-. Sólo he conocido…
– Sé de quién estabas hablando -dijo Angus, irritado-. La hermana de la esposa de Rory. ¿Es guapa?
– Sí, pero…
– Y si se va a quedar a pasar la noche… tú regresarás por la mañana.
– Sí, pero…
– Dejémonos de «peros» -dijo Angus, cuya cara reflejaba picardía-. No voy a luchar contra lo inevitable. Guapa, ¿eh? Bueno, bueno. Desde luego que pueden quedarse.
Capítulo 2
Cuando salió, Jake observó que había una silla de ruedas boca arriba y una mujer tumbada en medio del fango. Kirsty estaba echada sobre ella. Corrió hacia ellas.
No había duda de que la mujer en el suelo era la hermana de Kirsty. Parecía que era su gemela… y estaba embarazada. Estaba muy pálida y tenía una cicatriz en la frente. La expresión de sus ojos era sombría; él había visto esa misma expresión reflejada en otros ojos, en los ojos de pacientes que no tenían esperanza ni nada por lo que vivir. Y ver aquella expresión en una mujer tan joven era impresionante.
– Oh, Susie, lo siento -estaba diciendo Kirsty, que estaba arrodillada en el fango y tratando de sujetar a su hermana-. Había un surco lleno de agua, y no me di cuenta de lo profundo que era.
– ¿Qué ocurre? -Jake se arrodilló y tomó la muñeca de la mujer-. ¿Se ha caído?
– Realmente es usted muy inteligente -murmuró Kirsty, dirigiéndole una mirada enfurecida-. La he tirado sin querer de la silla de ruedas. Susie, ¿qué te duele? ¿Te has hecho daño en la espalda? No te muevas -Kirsty parecía aterrorizada.
– ¿Se ha hecho daño al caer? -Preguntó Jake, que por fin encontró el pulsó.
La joven agitó la cabeza, amargada.
– Viviré -dijo, tratando de levantarse.
Pero la expresión de terror de Kirsty hizo que Jake le ayudara a mantenerla quieta.
