
– Son estadounidenses.
– Lo ha adivinado -dijo ella-. Pero aun así no somos turistas.
– Pero aun así tampoco pueden ver a Su Señoría -dijo el hombre, comenzando a cerrar de nuevo las puertas.
– Somos parientes suyos -dijo ella apresuradamente.
– ¿Qué es lo que ha dicho? -Preguntó el hombre, impresionado. Se detuvo.
– Somos parientes de Angus -explicó ella-. Hemos venido desde América para verle.
En ese momento la expresión de aquel hombre se ensombreció. De repente pareció despectivo y muy, muy enfadado.
– Llegan demasiado pronto -dijo, apartando a su perro como si ella tuviera algo infeccioso-. Pensé que los buitres llegarían pronto, y aquí está usted. Pero Angus todavía está vivo.
Cerró la puerta a toda prisa sin mirar siquiera donde estaba el pie de ella.
* * *
– Bueno, por lo menos estamos en el sitio adecuado -dijo Kirsty a su hermana al regresar al coche-. Pero no sé quién será el centinela. ¿Quizá un hijo?
– Estoy segura de que Angus no tuvo hijos -dijo Susie, tratando de encontrar una postura cómoda en el asiento del acompañante, pero sin mucho éxito, ya que estaba embarazada de ocho meses.
La gemela de Kirsty había estado allí sentada durante bastante tiempo, pero no había querido bajarse cuando habían llegado. Le habría costado mucho. A Susie todo le costaba mucho y las últimas semanas había empeorado, ya que la depresión que sufría se había agravado.
– ¿Entonces qué hacemos? -Preguntó Susie como si no importara mucho lo que su hermana dijera.
Kirsty pensó que todo había sido un desastre, pero cuando había pensado sobre ello en Nueva York, había parecido razonable. Incluso sensato. Para Susie, los últimos meses habían sido terribles, y ella había tratado de rescatar de todas las maneras posibles a su hermana de una depresión que estaba incluso tentándola al suicidio.
Hacía dos años, Susie se había casado con Rory Douglas. Rory era un australiano de ascendencia escocesa que nada más haber conocido a Susie había decidido que América, y Susie, eran su hogar. Había sido un matrimonio muy feliz. Hacía seis meses, la gemela de Kirsty había anunciado su embarazo y ella y su Rory habían estado preparándose para vivir siempre felices y juntos.
