
– ¿Angus Douglas? Es a Su Señoría a quien buscan. El conde.
– ¿Angus Douglas es conde? -había querido saber Kirsty.
– Oh, sí. Es el conde de Loganaich, aunque su parte de Loganaich ya no existe.
– Loganaich -había repetido Kirsty sin comprender.
– Según parece, el castillo de su familia en Escocia se quemó -había explicado la mujer de la oficina de correos-. Lord Angus dice que era un lugar desagradable y que no fue una gran pérdida. Su Señoría no es muy sentimental, aunque a veces lleve falda escocesa. ¡Oh, deberían verlo llevando una! Bueno, el caso es que lord Angus y sus hermanos se marcharon de Escocia cuando apenas eran unos quinceañeros, y dos de ellos, los dos mayores, vinieron aquí.
– Cuéntenos qué sabe sobre ellos -había pedido Kirsty débilmente.
– Lord Angus se casó con una enfermera durante la guerra -había dicho la mujer, señalando al tablón de anuncios, donde había un recorte de periódico sobre una anciana en una feria regional-. Ésa es Deirdre, que Dios la tenga en su gloria. Una mujer realmente encantadora.
– ¿Tuvieron hijos?
– No, pero eran felices -la encargada de la oficina de correos había tomado un pañuelo y se había sonado la nariz; estaba claro que aquélla era una pérdida personal para ella-. Deirdre murió hace tan sólo dos años, rompiéndole el corazón a lord Angus. En realidad, nos rompió el corazón a todos. Y ahora su señoría está solo en su vejez. Doc me dice que no está bien. Doc está haciendo todo lo que puede, pero claro, un médico sólo puede remediar lo que la medicina le permite.
– ¿Ha dicho que… su señoría… tenía hermanos? -Había preguntado Kirsty cautelosamente.
– El hermano que nosotros conocimos era un poco… imprevisible -les había dicho la señora-. Y se casó con una chica que era incluso peor que él. Tuvieron dos hijos, Rory y Kenneth. Los chicos nacieron aquí, pero poco después la familia se marchó. Los muchachos solían venir aquí de vacaciones, para darles un poquito de estabilidad.
