– Pues sea agradable rápidamente y dígame por qué no podemos ver al conde.

– Angus tiene graves problemas respiratorios -explicó él, hastiado-. Está acostado y, si piensa que va a bajar para satisfacer a un par de avariciosas…

– ¿Lo ve? Ahí está el problema -dijo Kirsty, visiblemente enfadada-. Nos está tratando como si fuésemos unas mugrientas. Ni siquiera conocemos a Angus. No sabíamos que era conde ni que vivía en un lugar que es como una mezcla de Disneylandia y Camelot. Y sobre que somos avariciosas…

Jake apenas estaba escuchándola. ¡Iba tan retrasado! Le había prometido a Mavis Hipton que la iría a visitar aquella tarde; sabía que necesitaba más analgésicos para pasar la noche. Mavis sufría en silencio. No se quejaría, pero él no quería que sufriera por culpa de aquellas dos mujeres.

– Ha dicho que son sus parientes -dijo-. No tiene sentido que no supieran nada.

– Mi hermana estuvo casada con uno de los sobrinos de Angus -explicó Kirsty-. Susie nunca conoció a la familia de su marido y le gustaría hacerlo.

– Sobre todo ahora que él está muriéndose -esperó él, que aquella misma tarde había respondido a una llamada telefónica de Kenneth, en la cual éste no había podido ocultar su alegría ante la noticia de que Angus estaba empeorando. Se preguntó si aquélla sería la esposa de Kenneth.

– Me tengo que marchar.

– No sabíamos que Angus estaba muriéndose. Por lo que teníamos entendido, el tío de Rory era más pobre que las ratas, pero es toda la familia que tenía Rory, aparte de un hermano con el que no se llevaba bien, así que hemos venido hasta aquí para conocerlo.

Jake recordó que Angus había hablado con mucho cariño de su sobrino Rory y cómo le había afectado su muerte. Entonces se le ocurrió una idea.

– ¿Realmente no conocen a Angus? -Preguntó, un poco aturdido.

– Ya se lo he dicho. No.

– ¿Pero les gustaría verlo esta noche?



9 из 107